Clásicos que retornan este año: A propósito de Blade Runner 2049

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Este 2017 se estrenará Blade Runner 2049, una secuela de la película dirigida por Ridley Scott en 1982.  Denis Villeneuve dirige esta nueva cinta que volverá sobre la historia protagonizada por Harrison Ford, aunque en esta ocasión Ryan Gosling lo acompaña en los roles principales.

Más de treinta años después de su estreno Blade Runner sigue siendo una película intrigante que permite distintas interpretaciones. Mucho antes que “Matrix” (la cinta de culto de las ahora hermanas Wachowski)  esta cinta nos permitió entrar a un universo de ciencia ficción donde cada elemento puede leerse como una metáfora sobre las situaciones cotidianas más básicas de la existencia, esas que tienen un gran significado aunque no nos percatemos.

El tono narrativo de Blade Runner, la estética punk de sus personajes, su banda sonora, la hace un filme que sobresale más que todo por lo que sugiere, por esas posibilidades que se desprenden de las escenas y los diálogos que recrea este mundo de un futuro utópico que no parece tan lejano a la realidad.Porque más que una película sobre el futuro, la cinta, propone una mirada por temas universales que siempre son –y serán- preocupaciones humanas.

Para los que no la han visto, la cinta va sobre un agente de policía especial (Harrison Ford) quien tiene la orden de matar a robots Nexus 6, seres idénticos a los hombres, pero superiores en fuerza. Los replicantes trabajan como esclavos, sin embargo, se han revelado y existe la necesidad de acabar con ellos. La ciudad de Los Ángeles en el año 2019 está desolada e iluminada por luces de neón, podemos ver sus calles atestadas de gente y bajo una continua lluvia ácida. 

La cinta puede tener millones de interpretaciones e incluso llega a confundirte sobre quiénes son en realidad los verdaderos protagonistas, sobre qué es verdad y qué es falso de lo que se te dice, como por ejemplo las verdaderas identidades de los “humanos” y “replicantes”. Esta posibilidad de contar varias historias en una, de poder tener diversas perspectivas de los hechos, es lo que válida Blade Runner como una película que se renueva con el paso del tiempo. Y de la que puedes creer cualquier cosa, pero siempre te lleva a un punto que coincide con la esencia misma de la vida de cada hombre y mujer.

Suena grandilocuente, pero cuando una película te habla (no sólo a través de su historia, sino también y sobre todo con su concepto visual y estético) sobre la condición humana, sobre eso que une a ricos y pobres, negros y blancos, brutos e inteligentes, es decir, esos temas comunes para toda la raza humana, como puede ser lo finito de la existencia, genera un eco que resuena más allá de su anécdota.

Para nadie es un secreto que el ser humano aprecia más la vida cuando cree perderla. Nada nos hace desear vivir más que una amenaza de muerte. Aunque en general no sabemos qué hacemos aquí siempre intentamos darle un sentido a todo lo que hacemos, quizás se trate de eso, de encontrar un sentido. De entender cómo funcionamos, tal y como intentan hacerlo los replicantes, quienes no soportan saber que no sobrevivirán lo suficiente, pero después de todo ¿quién sale vivo de esta película?

“Blade Runner” es una hermosa metáfora sobre la existencia humana, las preguntas esenciales y la difuminación y pérdida de todo lo que conlleva nuestra existencia con el paso del tiempo.

“Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”dice Rutger Hauer (Roy) en esta cinta que quienes no hayan visto deberían  buscar antes de que se estrene su secuela en los próximos meses.

Para información técnica y de cast, recomiendo revisar su ficha en la web de la IMDB, “The Internet Movie Database”.

@luisauguetol