El racismo como excusa: ¡Huye! (2017)

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No deja de parecerme chocante saber que el color de la piel importa. No para mí y quizás tampoco para muchos de los que leen esto, pero en el mundo ser negro, blanco o amarillo importa, es un tema, para los negros, los blancos y los amarillos.

Sidney Poitier protagonizó en los años sesenta “Adivina quién viene a cenar” (1967), una cinta políticamente correcta sobre un joven negro que llega a la casa de los parientes de su novia blanca causando un revuelo descomunal. En “¡Huye!” el chico negro que visita a los padres de la novia blanca y rica ha cambiado un poco. Si Poitier protagonizó un filme que puede ser tildado de cursi e hipócrita porque a los personajes les sobra educación, pero les falta sinceridad, a Chris (Daniel Kaluuya) le sobra mala onda e ironía para enfrentar el racismo encubierto.

La cinta, escrita y dirigida por Jordan Peele, se supone que debe asustar, pero no lo hace o al menos no del modo en que estamos acostumbrados en las películas de terror convencionales. Peele no quiere que grites por apariciones o monstruos de dos o tres cabezas, parece desear que te estremezca la realidad o lo que para él es la realidad.

Viendo “¡Huye!” es muy fácil recordar ese episodio de la vieja serie “El príncipe del rap” protagonizada por Will Smith, donde una de las tías piensa casarse con un hombre blanco y la familia actúa de forma desproporcionada. El racismo es chocante, venga de donde venga y precisamente eso es lo que incomoda de esta cinta, porque Jordan Peele quiso exponer la segregación que todavía existe contra la gente negra, pero con métodos poco ortodoxos.

Si bien es cierto que la realidad supera a la ficción y que en el año 2012, por citar un caso próximo, Trayvon Martin, un chico negro fue asesinado en un barrio clase media en Florida solamente por estar en el lugar y momento menos oportuno o lo que es lo mismo por ser un negro en un barrio de blancos, los argumentos que usa Peele en su película resultan chocantes, cliché, lugar común e incluso infantiles.

Un negro que se siente superior es igual de idiota que un blanco que piensa algo similar, si crees que tu color de piel define quien eres, estas en un problema y si crees que puedes mezclar géneros en el cine (terror, drama, denuncia social) tienes que ser un poco más astuto para convencer, para seducir a tu público.

“¡Huye!” posee el peor defecto que puede tener una cinta de terror: es aburrida, sosa, predecible. Se hunde desde la primera escena y lo que viene a continuación es cada vez peor, mucho más incomprensible e infantil.

Más allá de su temática, quizás lo que falla en esta cinta, que ha sido aclamada por la critica y el público (entre gustos y colores…), es el guión, el cual posee premisas mal estructuradas.

@luisauguetol