“No vengan a Margarita durante Semana Santa” ¿Sabotaje a la población?

Margarita

Durante los últimos meses diversos países de la región se han visto afectados por un fuerte y extenso período de sequía que ha tenido consecuencias sobre la capacidad para la distribución de agua potable y la generación de energía hidroeléctrica. Este hecho, que no es un secreto para nadie en la región, ha sido sistemáticamente ignorado por los medios privados venezolanos, quienes han preferido ofrecer un tratamiento al tema del agua similar al de cualquier producto del mercado, como si se tratara de otra mercancía y no de un recurso natural.

La trama de sentidos construida desde los medios privados venezolanos se ha concentrado en relacionar los planes de abastecimiento de agua con la ausencia de diversos productos de primera necesidad, en una maniobra que pretende achacar la responsabilidad sobre el Gobierno nacional y, en particular, sobre el presidente Maduro. Así, cuando observamos cualquier información publicada sobre el agua en los medios privados, encontramos que realmente se trata de una noticia sobre el desabastecimiento de productos básicos, entre los cuales se incluiría el agua.

Esta asociación no es fortuita. Los medios han decidido no profundizar sobre las razones que obligan a ejecutar un plan de abastecimiento de agua que garantice el flujo del vital líquido durante el mayor tiempo posible. El caso de Margarita, la última semana, es emblemático, pues más allá del objetivo de responsabilizar al Gobierno nacional, los medios y ciertos actores políticos de la isla han decidido enviar un mensaje claro a la población del resto del país: “No vengan a Margarita durante Semana Santa”, argumentando la ausencia de agua y de ciertos productos básicos.

Más allá de la crítica situación que la región atraviesa por la extensa sequía –que tiene su contraparte en intensas lluvias en otras latitudes- y de las afectaciones que ello trae sobre la vida cotidiana del pueblo venezolano y en este caso de los margariteños, los medios han decidido juzgar y dictar sentencia en menos de una cuartilla. Ninguna o pocas palabras han sido dichas sobre el fenómeno del niño, o incluso sobre otras situaciones mucho más preocupantes como la afectación de la amazonía por parte de agentes exógenos, tanto en Venezuela como en otros países.

Lo curioso de esta situación mediática es que parece convivir sin problemas con una movilización masiva de “temporadistas” a nivel nacional. A la fecha de hoy es prácticamente imposible conseguir un pasaje ida-vuelta para cualquier destino nacional e incluso para muchos internacionales. Margarita sigue siendo uno de los destinos predilectos para esta Semana Santa, y la mayor parte de sus hoteles –más allá de lo que digan estos medios- mantienen sus puertas abiertas con reservaciones a tope desde hace meses.

¿Cuál es entonces el objetivo de esta campaña que invita a no visitar la isla, o incluso a no viajar durante el tradicional asueto de Semana Santa? Recordemos, en primer lugar, que no se trata de una campaña aislada, forma parte de un plan cuya finalidad es mantener un clima de pesimismo y agotamiento en la población venezolana; un plan que busca generar las condiciones subjetivas –de hastío y desesperación- para la movilización contra el Gobierno Nacional.

Por ello afirmamos que nos es fortuita la ausencia de análisis y datos en el tratamiento del tema del agua; simplemente es un tema sobrevenido que los medios privados y algunos actores políticos intentan aprovechar para alimentar la matriz sobre el fracaso del modelo socialista y la necesidad imperiosa de un nuevo gobierno. Tampoco es casualidad que estas matrices calcen perfectamente en la hoja de ruta presentada por la MUD hace unos días. El agua no les importa, tampoco la coherencia de sus argumentos, les importan los efectos que su ausencia puede generar en la población.

La situación del agua es mucho más fácil de tratar al buscar un culpable externo –el gobierno-, antes que reconocer la incidencia que nuestra acción cotidiana tiene sobre el ambiente. De una u otra forma todos somos responsables del cambio climático que se viene gestando en el planeta desde hace algunas décadas, pues este problema es fundamentalmente ocasionado por las formas de explotación de la naturaleza fomentadas por el capitalismo y las lógicas de consumo con las cuales se retroalimenta.

Ahora bien, precisamente el reconocimiento del cambio climático debe convocar al gobierno nacional –e idealmente a los gobiernos del mundo- a tomar previsiones sobre la intensidad que han asumido los fenómenos naturales, en particular el niño y la niña. Hace apenas unos años, Venezuela vivió una sequía de similares características, la cual afectó tanto la distribución de agua potable como la generación eléctrica. La tarea de un gobierno revolucionario debe ser enfrentar estas nuevas realidades climáticas a partir de una planificación estratégica que aborde dos grandes objetivos: el primero, garantizar el aprovisionamiento de agua suficiente para los procesos que involucran la vida humana, incluyendo la generación hidroeléctrica; y, el segundo, provocar una ruptura con el modelo depredador del medio ambiente instalado por el capitalismo para transitar el camino propuesto por el presidente Chávez hacia otro mundo posible y necesario, condensado en la frase “No cambiemos el clima, cambiemos el sistema”.

DesdeLaPlaza.com / Oscar Lloreda