En Japón: adorar a un pene a través de un festival es una tradición

No nos parece extraño, cuando muchas personas tienen disertaciones al momento de adorar o rendirle culto a alguna imagen, bien sea en el ámbito religioso-espiritual, ancestral, a  personas ya fallecidas que han marcado algún hito histórico en el mundo, e incluso personas que aún siguen con vida también son objeto de adoración.

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Pero verdaderamente es extraño pensar, que exista algún tipo de adoración a la imagen de los genitales humanos.

Pues bien, hoy viajaremos a Japón, específicamente a la ciudad de Kawasaki, cerca de la capital, Tokio.

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En esta ciudad nipona se celebra anualmente el festival en honor del ‘Kanamara Matsuri’ traducido al español como ‘pene de metal’.

El festival del pene de metal consiste en la adoración por parte de los japoneses de tres grandes penes: uno de metal,  que según cuenta la leyenda, la diosa original Izanami dio a luz al dios del fuego Kagutsuchi y sufrió graves quemaduras en el bajo vientre, tras lo cual fue cuidada por los dos dioses protectores de la fragua, por lo que también son considerados protectores ante las enfermedades sexuales y favorecedores de los partos sanos.

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El otro es un pene de madera, y es sacado a las calles en un pedestal portátil y por último es un pene de color rosado, este último fue donado por los empleados de un club de travestís.

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La cita tiene su origen en el siglo XVII, cuando las prostitutas rezaban a los dioses para que el negocio les fuese bien y que las resguardase de enfermedades relacionadas con su oficio.

Desde entonces los japoneses piden a los dioses fertilidad, y que nazcan bien sus hijos que estás en camino o protección ante enfermedades de transmisión sexual. También hay festividades semejantes en otras partes del país.

En este festival las personas comen dulces de todo tipo, con forma de pene, algunas japonesas se fabrican sombreros con forma de espermatozoide y en el templo se venden camisetas, así como velas y otros accesorios con formas de pene.

DesdeLaPlaza/Agencias/Rubén Scorche