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El estudio gigante de VTV: ¿Quién lo dejó sin terminar?

Por: Ennio Di Marcantonio

La quiebra de VTV en el siglo XX tuvo muchos responsables, no solo Alberto Federico Ravell, o Marta Colomina – Razón principal: Proyectos faraónicos, sin planificación, ni presupuesto garantizado – Hoy, cuando VTV, bajo la gestión de Jordán Rodríguez, se propone a rescatar uno de los ‘elefantes blancos’ de la cuarta república, es importante no repetir la historia, logrando una economía clara, y planificada, para la TV pública

Se puede evaluar al gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984) con un simple título: El gobierno de las grandes obras inconclusas.

En nuestra columna: TV: Hagamos una ‘barra de estado’ explicábamos cómo el Teatro Teresa Carreño, bandera de Luis Herrera, no se terminó de construir, pues faltaron dos salas (una de ellas, estaría ubicada donde hoy está ‘La Patana cultural’) espacios ‘rematados’ con balcones y jardines, demostrando la falta de planificación de un ‘emblema de la democracia’, incompleto, como incompleta fue la democracia que vivimos en el siglo XX venezolano.

La nueva directiva de Venezolana de Televisión, encabezada por el colega Jordán Rodríguez, se ha propuesto rescatar uno de esos proyectos faraónicos, incompletos, del siglo XX: El estudio gigante de VTV, proyectado bajo el concepto de los grandes estudios de la RAI (televisora del estado italiano) en una época en que las ‘grúas’ (equipo que se usa para elevar una cámara más allá de la altura permitida a un ser humano, generalmente usado para lograr grandes planos de ubicación, generales, o de perspectiva) llevaban al camarógrafo sobre la misma, y no operándola desde el suelo como hoy, sin contar los tamaños de luces, escenografía, gradas, y equipos de la época.

En un video transmitido por el programa La Hojilla se muestra el trabajo de remoción de escombros y materiales en general para la limpieza de este gran espacio, el cual estaba abandonado y se usaba como depósito, con el comentario previo de Mario Silva, quien señaló que “Marta Colomina y Ravell dejaron al estudio en ‘obra gris’”

Ese comentario es cierto, pero no es exacto: ¿De quién era la responsabilidad de comenzar y terminar este estudio gigante, esta idea que se asumió para VTV?

Comencemos por descarte: El estudio gigante comenzó a hacerse, según nos explicaron, en 1983 (año en que también VTV coronaba el bicentenario del natalicio del Libertador con una de sus grandes producciones, de la que hablaremos en próximas entregas), por lo tanto, los primeros presidentes del canal dentro del período de Luis Herrera Campins (Rubén Osorio Canales, y Alejandro Alfonso) no tuvieron que ver con la obra.

Tampoco podríamos responsabilizar directamente a Alberto Federico Ravell, y Marta Colomina, quienes, como demostramos en nuestra entrega anterior, 1996: ¡VTV, corrupción y privatización!, no solo fueron un desastre administrando algo tan elemental como la nómina y equipos de VTV, sino que además tenían el proyecto de quebrarlo para privatizarlo. Mucho menos podríamos responsabilizar al poeta Pedro Francisco Lizardo (padre de ‘PTT’ Lizardo, líder de la agrupación ‘La misma gente’, pionera del Rock Nacional) cuya gestión fue de transición entre el gobierno de Herrera Campins y el de Jaime Lusinchi.

La responsabilidad entonces recae, en la gestión que concibió y asumió este proyecto, peligroso para una Venezuela que entraba en 1983 en la peor crisis económica de su historia, tan grave, que acabó con el modelo económico y político que tuvimos en ese siglo XX: ¿Quién fue el presidente del canal entre 1983 y 1984, año en que se construye el estudio gigante de VTV, obra gris, inconclusa?

Por fortuna, tenemos la historia desde la propia fuente: Ramón Guillermo Aveledo, presidente de Venezolana de Televisión durante el gobierno de Luis Herrera Campins, específicamente entre 1983 y 1984, nos comentó que fue él, junto con su equipo, quien había tenido la iniciativa de ‘construir el estudio más grande de Venezuela para Venezolana de Televisión, inspirado en los estudios de la RAI de Italia’. Lo que no nos dijo, y años más tarde lo comprobamos, es que no lo terminó.

Mientras elaboraba esta columna, Llafrancis Colina (Zurda Konducta, VTV, Con el pie izquierdo, RNV Activa, 103.9 FM) me manifestó cierto escepticismo ante la posibilidad de poder concluir esta obra, por el tamaño y la gran inversión que eso significaba, más en este momento de crisis, diferente a la de 1983, por ser parte de la guerra no convencional contra Venezuela.

Tomando experiencias como las que vivimos con Aveledo en VTV, comparto la preocupación de ‘la negra’, pero tengo muchas razones para confiar en la gestión de la Revolución Bolivariana, comenzando por que fue este proceso el que pagó deudas históricas con el personal de VTV, y también, el que no solo sacó a este canal de la ruina y el atraso tecnológico, sino que abrió todo un sistema de TV pública, ampliando contenidos, alcances, personal, y tecnología.

Confío en que este proyecto ambicioso, el estudio gigante de VTV, se concluirá, como tantas cosas pendientes que VTV ha logrado, porque cuenta con dos factores fundamentales: Un proyecto de país, en gobierno, en Estado, que está cumpliendo con su planificación histórica, política, económica y social, y un equipo comprometido, que ha cumplido con todos los objetivos en personal, tecnologías, y sintonía que jamás tuvo, con programación hecha en Venezuela, nuestra televisión del Estado.

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