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La vacuna debe venir de adentro

Hay quienes asumen toda su esperanza de salir del actual estado de opresión y amenazas representadas por el Coronavirus, como protagonista de la pandemia, agarrándose a la venida de un «mesías» llamado vacuna.

Ese supuesto mesías no es tal. Nada debemos esperar que nos llegue por gracia desde afuera. No hay dioses suficientes para enfrentar milagrosamente a un enemigo histórico que se ha agigantado por siglos de explotación contra las inmensas mayorías trabajadoras que producen infaltablemente los bienes de consumo para la totalidad de la existencia humana y correlacionados en su entorno planetario.

Sin embargo, ayer como hoy, la clase burguesa, los explotadores, los amos del mundo, se empeñan en atacarnos o culpabilizarnos de cuanto ocurre en el orbe por causa de las relaciones que ellos nos han impuesto desde su trono de dominación.

El Coronavirus es una «corona» molecular convertida en virus para atacar y destruir a grandes mayorías de personas, por decisión monárquica de la burguesía. Esas mayorías coinciden con el universo de los explotados, de los empobrecidos y marginados. No habrá ricos, burgueses auténticos, explotadores que caigan víctimas de sus propias armas.

Estrategas para el exterminio de los «estorbos» en la acumulación de capital en pocas manos, ellos mismos jamás serán víctimas de sus armas letales. Por eso les vemos proponer, introducir y obligar a la población mundial a que espere y se vacune, para lograr inmunizarse en la actual pandemia. Le han puesto fecha: anuncian septiembre como el mes de 2020 cuando llegará «el mesías».

No hay mesías, para este ni para ningún otro mal de los que nos genera el capitalismo, a través de sus relaciones de explotación y dominio. Sólo el pueblo salva al pueblo, sólo los explotados, los pobres de la tierra como clases dominadas, tienen la responsabilidad y la seguridad histórica, de convertirse en protagonistas de un porvenir en igualdad, sin dominados ni dominadores, sin explotados ni explotadores. Somos nosotros mismos los estrategas de la sociedad socialista que nos hemos propuesto como alternativa para la liberación.

Por eso la vacuna debe venir de adentro. La vacuna es la lucha constante y consecuente por alcanzar el porvenir aludido. Hace falta el antídoto de la conciencia de clase para nuestra liberación, para vencer hasta el Coronavirus que hoy padecemos en pandemia.

La conciencia es conciencia de clase, que debemos manifestar expandida en otras formas de conciencia como la ciudadana, capaz de orientarnos en la espacialidad y en el tiempo donde estamos y nos desenvolvemos aquí y ahora.

Debemos pensar en esto. Es necesario que asumamos nuestro papel protagónico tanto socialmente así como individuos. Ser concientes es asumir -entre otras cosas- nuestro deber de quedarnos en casa, de protegernos y proteger a nuestro familiares, compañeras y compañeros, vecinos. Pero no para quedarnos allí, como si estuviéramos protegiéndonos solamente de un agresor externo. Para organizarnos, para seguir luchando y, sobre todo, para vencer: ¡Vencer al capitalismo, es la vacuna!

Ilustración: Iván Lira

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