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Laboratorios del imperio en plena ebullición

Cuando en la década de los años ’80, planteaba que los gringos tenían un laboratorio para lavarnos el cerebro, recibía –de quienes se calaban nuestra suposición–, una buena dosis de indiferencia profunda.

Cero hit, cero error y cero carreras.

Cuando en los años ’90 insistíamos en el asunto, pasábamos a ser blanco de risitas burlonas y de la conclusión de algún dizque pana, que franqueza lastimera de por medio nos decía: “Yo no creo en esa vaina”.

Pero leyendo un artículo de Óscar Schemel titulado “Estamos en guerra”, caramba, me veo obligado a recordar aquellos tiempos y unirnos a los actuales en los que persisto, insisto y reitero que “esa vaina” es verdad.

La tesis parece haber sido aceptada por otras personas y tengo la impresión de que se la están tomando muy en serio.

El moderador de Análisis Situacional lo dice así: “Esta estrategia de asedio y hostigamiento permanente también va a servir, según sus LABORATORIOS, (subrayado nuestro) para disuadir y neutralizar a los gobiernos progresistas de la región…”. ¡Es cierto, señoras y señores! Siempre lo ha sido.

A fin de cuentas, ¿para qué han servido los enlatados que la televisión privada (y estatal, durante la Cuarta República), adquiría para el llamado “sano entretenimiento” de la población? ¿Qué papel jugaban las telenovelas importadas y las Made in Venezuela llenas de mocos y lágrimas? ¿Qué me dicen de los superhéroes en comiquitas? ¿O del estilo de vida americana reflejado con ahínco, a expensas de ocultar la miseria de las naciones “desarrolladas”? Eso tiene un solo nombre: Laboratorios, porque –sencilla y claramente– están dirigidas a lo que enunciábamos al inicio.

Schemel apunta asimismo a otros asuntos que hoy, a la luz del asedio contra la Patria, cobran singular interés y que deben ser abordados por todas y todos a objeto de no ser fácil presa del imperialismo: En dichos laboratorios se intensifican las fórmulas para neurotizarnos de forma colectiva, pelear de forma colectiva y, obviamente, destruirnos también de forma colectiva, con lo que facilitaríamos lo que el constituyente llama la destrucción del Estado-Nación, como paso posterior al derrocamiento violento del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Estemos atentos. Estemos atentas. Necesario es vencer.

A tal fin, necesario también, es no bajar la guardia.

¡Chávez vive… la lucha sigue!

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