X

Morir en vísperas de navidad

En la ciudad de Córdoba, Argentina un chico de 13 años murió arma en mano asaltando a un sacerdote que lucha contra el narcotráfico. Fue en vísperas de navidad, ¿qué buscaba ese chico, tener dinero para drogas o comprarse algo que sus padres no le podían comprar?

Hace un tiempo escribí Una sociedad dividida es su propia enemiga, donde planteaba que en la sociedad actual, hay una división generada por la sociedad de consumo que crea mayores resentimientos. Es la división de los que pueden comprar lo que quieren y los que ven pasar la vida atrás de una vidriera.

No hay mayor resentimiento que el de las necesidades no satisfechas, no hay mayor resentimiento que ver que todos tienen algo que yo quiero y no puedo tener. La sociedad de consumo genera un odio mayor al del color de la piel, mayor aún al de las clases, el de la no-posesión.

Que camino tienen los chicos y adolescentes que no se pueden comprar el celular de moda, la ropa de moda y el nivel de vida de moda. ¿Trabajar? En un mundo donde el sueldo del trabajador alcanza solamente para las necesidades básicas, no se presenta como el camino para lograrlo. Un economista argentino dijo que durante muchos años la clase media vivió engañada que podía comprar lo que deseaba, celulares, televisores, aires acondicionados.

Drogarse con lo más barato, Paco, cocaína barata, fana, para olvidar que ese mundo existe  Tomar un arma y salir a robar lo que el mundo le ofrece y no puede comprar trabajando.

En la ciudad de Córdoba un chico de 13 años murió asaltando a un sacerdote que lucha contra la droga.

La guerra del pobre contra el pobre.

Cuando fue la masacre de la étnia Tutsi a manos de los Hutus en los años 1994,  un agente de la CIA dijo que ya no hacía falta matar a los negros, bastaba con darles armas. ¿Quizás la misma crueldad de los que dicen que hay que eliminar a la pobreza eliminando a los pobres?

En la ciudad de Córdoba un chico de 13 años murió asaltando a un sacerdote. Quizás sus padres le iban a regalar lo que él quería para Navidad. Ahora sólo le pueden dar su tristeza y una lágrima. En este momento cuando escribo la nota, estoy fuera de mi país y de mi ciudad, estoy viendo la nieve por la ventana. Pienso en el calor de mi ciudad, en el calor que derrite los sueños y las esperanzas. Ayer un chico de 13 años dejo de soñar, o quizás ya había nacido sin sueños.

Related Post