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No es infiel

A nuestras lectoras que nos consultan porque sus parejas han dejado de tener intimidad, y lo primero que se les viene a la cabeza, tiene otra persona. Desde la plaza del placer revisaremos que puede estar pasando por los pensamientos de estos hombres que de repente bajaron su deseo sexual. No es precisamente otra persona. Los problemas laborales, estrés y presiones económicas son algunas de las causas que llevan a los hombres a evadir los encuentros íntimos. Se estima que los hombres entre los 35 y 45 años disminuyen considerablemente su deseo sexual a causa del cansancio y las preocupaciones. El estrés no permite lograr tener una relajación, las consecuencias puede ser no querer tener una noche de pasión. Si a eso le sumamos una vida repleta de preocupaciones, la presión laboral para cubrir las necesidades básicas o para sostener los gastos del hogar, el resultado bajo deseo sexual. Una vez que se produce la distancia en las parejas cuesta volver a recomenzar, ninguno se anima a tomar la iniciativa para revivir la intimidad y la pasión.

La diferencia a la hora de mantener viva la pareja y el deseo viene marcada por las habilidades para resolver los conflictos de cada uno, pese a que también influye el punto en el que se encuentre cada pareja. No todos tenemos la misma manera de percibir y resolver nuestros inconvenientes laborales, económicos y personales.

Tengan presente, que la pérdida del deseo puede ser continua o episódica: en algunos casos se hace presente cuando la persona tiene que hacer frente a compromisos y responsabilidades y se siente abrumada por la incertidumbre o la toma de decisiones.

La persona con deseo sexual hipoactivo o inhibido refiere no sentir ganas de tener relaciones sexuales, ni actividad autoerótica, ni fantasías sexuales. Puede ser que el deseo haya sido bajo durante toda la vida de la persona o, lo que es más frecuente, que se adquiera luego, con falta de reconocimiento de la nueva y baja intensidad sexual.

Otro factor a tener presente, los hombres que han padecido episodios de problemas de erección suelen anticiparse con temor a las nuevos encuentros, cuestión que muchas veces se evidencia con conductas de inhibición a tener relaciones sexuales, en estos casos el problema no está en el deseo, si no en el temor de volver a fallar.

También, es necesario revisar otras fuentes que lo están provocando, descartar las causas orgánicas, farmacológicas, y por sobre todo, poner atención en el tipo de relación, la forma de interacción de la pareja, revisar los mitos o creencias, investigar si la falta de deseo impide la presencia de fantasías eróticas y tener en cuenta el deseo de la pareja.

Algunas recomendaciones para evaluar:

Dar prioridad a la intimidad frente a otros compromisos. Sí, agende los encuentros con su pareja, que sea prioridad. Comunicar lo que ocurre con el interés sexual. No guarde silencio, busque ayuda con un especialista. No dar lugar a supuestos: «dejé de atraerle», «debe tener otra» o «está demasiado cansado». No dejar de manifestar cariño, ternura, u otras formas de expresiones de afecto. Por cada problema evaluar una solución o una alternativa de cambio. Atrévase a incorporar variantes en el contacto erótico-sexual.

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