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¿Qué pasa con el Cine Porno?

Películas y actores del género son parte importante de la cultura popular

El reguetón y el trap son quizás tan abiertamente obscenos como el cine porno.  La diferencia es que ningún actor, director o productor de cine X es catalogado de “artista”.

El cine porno es un secreto a voces.

Aunque pocos lo admitan, muchos  lo consumen. Lo descargan por internet, lo ven en sus teléfonos, compran películas. Su principal público todavía es masculino, pero no son pocas las mujeres asiduas a este “entretenimiento”.

¿De dónde saco esta idea? Solo hace falta hacer un sondeo vago en Google para darse cuenta de lo que revelan las estadísticas. A pesar de estar lleno de malas actuaciones, guiones flojos y situaciones absurdas, el porno tiene un público numeroso. La industria de las películas eróticas genera miles de dólares en todo el mundo.

¿Por qué el porno gusta tanto? “Puedo resistir todo excepto la tentación” decía Oscar Wilde. Las tentaciones y el tabú que las rodea son dos factores que juegan a su favor. El cine porno es ficción basada en el morbo que representa aún en nuestros tiempos el sexo.

Es una ficción hueca. En él no hay historias ni divagaciones, tampoco planteamientos muy imaginativos o elaborados. Más bien podría decirse que pertenece a  una industria poco creativa y reiterativa, a pesar de todas las variedades, categorías, colores y sabores que la conforman.

El porno es un cliché perpetuo. Recrea arquetipos similares la mayoría de las veces.

Mucha gente cree que lo que se ve en él es real. No es cierto. En el  porno, aunque las escenas sexuales son sin duda de verdad, es mucho lo que se actúa. Los actores de cine erótico son personas comunes y corrientes. La mayoría llevan una vida normal, tienen  hijos, pareja y quizás pasean al perro los domingos.

“Lo profesional no se mezcla con lo personal”, dijo en una entrevista para la revista SOHO, la actriz porno colombiana Franceska Jaimes.

El planteamiento de esta actriz es similar al de otras: actuar en películas para adultos es su trabajo y nada más. Un trabajo que disfrutan, pero que no compromete su vida personal.

El porno es fantasía y juego. Más allá del morbo que puede generar, no ofrece nada más. A diferencia del cine convencional, donde pueden existir o no escenas de sexo, el porno es superficial. No busca la trascendencia ni en sus argumentos o representaciones. Por el contrario, se mueve en el terreno de lo elemental.

Desde el clásico Garganta Profunda, hasta nuestros tiempos, no amerita de consideraciones estéticas ni impulsos artísticos. Supongo que todo tiene que ver con que posee una utilidad específica.

Sin embargo, algunas películas y actores del género son parte importante de la cultura popular e incluso han inspirado unas cuantas cintas de Hollywood. Tal es el caso de El escándalo de Larry Flynt o Boogie Nights por nombrar dos.

El éxito del cine porno es indiscutible. Puede que sea básico o ramplón, pero vende. Genera puestos de trabajo y un mundo paralelo dentro de la industria del entretenimiento.

Siempre he creído que el éxito de la industria del cine X se sustenta en la pacatería. Nada causa más curiosidad que lo prohibido.

@luisauguetol

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