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El dilema del colecho: ¿Dormir con los hijos?

El término colecho se refiere a dormir en la misma cama con otros miembros de la familia. Si bien muchas culturas lo practican, es tema de controversia, pues muchos no están de acuerdo. De ambas tendencias se exponen razones  destacando las ventajas y desventajas de compartir la cama con los hijos.

Si nos remontamos a nuestras raíces, evidentemente lo natural era dormir en “manada” por seguridad, para brindarse calor y para que las crías tuvieran alimento y protección constante durante sus primeros años de vida. La cultura occidental a lo largo de los años se  ha encargado de buscar cada vez más la “independización” de las nuevas generaciones creando áreas y dispositivos que aíslan a los bebés a sus propios espacios. Si bien es cierto que la raza humana evoluciona, luchar contra las  necesidades de cuidado  y presencia constante de los padres no es compatible con nuestra naturaleza. Los bebés humanos son una de las especies que nace más inmadura e indefensa, incapaz de sobrevivir por sí sola durante muchos años.

Al dormir junto a sus padres el bebé se siente seguro y sus ritmos biológicos, como frecuencia cardíaca, respiratoria, temperatura,  ciclos de sueño, se acoplan a los de su madre mejorando la estabilidad orgánica y emocional. El tener al bebé al lado durante la noche garantiza que pueda alimentarse frecuentemente con leche materna, lo cual es óptimo para su crecimiento y desarrollo,  ya que además de la fácil disponibilidad, la producción y eyección de leche aumenta debido a la liberación constante de las hormonas encargadas de esto, que además tienen su más alta producción durante la noche. Las madres que duermen con sus bebés cerca logran relajarse más y descansar mejor, el sueño de ambos es de calidad (pues los primeros meses de vida no hay cantidad). Los vínculos familiares se fortalecen y la noche recupera el tiempo de distancia que la rutina le roba a la familia.

Los detractores del colecho destacan los riesgos que tiene esta práctica en la madurez e independecia de los niños a largo plazo, sin embargo, numerosos estudios psicológicos demuestran que la seguridad que genera dormir con los padres, forja una sólida autoestima y  forma adultos independientes a futuro. Otra controversia importante es el impacto que pueda tener en la vida íntima de la pareja, exponiendo que el lecho matrimonial no debe ser “invadido” pues se pierde la privacidad de los padres. En cuanto a este punto, que es válido, lo sano es considerar la aceptación de la decisión desde todos los puntos de vista y hacer uso de la creatividad que como agregado beneficia las relaciones de pareja.

Para practicar el colecho y que sea beneficioso, debe hacerse en consenso y donde todos los involucrados estén felices. Si alguno está inconforme, no funcionará.

El colecho no tiene por qué ser en la misma cama, existen cunas, corrales que pueden adosarse a un lado de la cama principal y que permiten la atención inmediata del bebé  y que haya contacto y supervisión constante.

Como desventajas, el colecho tiene riesgos si se practica irresponsablemente, con medidas que pongan en peligro al bebé: por asfixia, sofocamiento, entre otros. Por ello es importante considerar la seguridad y poner en orden ciertas normas para un colecho adecuado:

  • Nunca debe practicarse si los padres se encuentran bajo los efectos del alcohol o drogas, medicamentos inductores del sueño o que afecten el estado de consciencia.
  • No es recomendable si alguno de los padres o ambos padece obesidad mórbida.
  • Evitar el uso de edredones gruesos y pesados o almohadas, peluches, cojines que puedan obstaculizar la respiración o movilidad del bebé.
  • No fumar jamás en ninguna casa donde se encuentre un bebé.
  • Colocar siempre al bebé boca arriba o de lado y nunca en zonas con riesgo de caerse o hundirse (por ejemplo entre un sofá o dos colchones unidos).

    Cuando se es padre y madre, las horas de sueño se reducen drásticamente y lo importante es dormir tranquilos, que el descanso sea reparador, por ello cada familia  debe encontrar, sopesando en su balanza individual, la mejor manera de descansar felices.

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