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Evitando accidentes de los bebés

A medida que el bebé crece, sus destrezas motoras e intelectuales le obligan a experimentar y explorar cada vez más. Esta creciente curiosidad los lleva a desplazarse a todos lados y a tomar objetos, golpearlos, abrirlos, lanzarlos y llevárselos a la boca (que es uno de sus  principales órganos de exploración), por lo que a los 7-8 meses cuando la mayoría gatea y logra movilizarse dentro de su entorno, empieza la inquietud de los padres y cuidadores por los peligros que pueden correr y debemos aumentar las medidas de seguridad para crear un entorno con poco peligro.

En primer lugar hay que tener claro que ellos necesitan satisfacer esta curiosidad, todo lo que hacen no es por «malos» o «tremendos» es porque están conociendo el mundo que los rodea; los niños no tiene la noción de lo que es el peligro;  todo lo que se mueva, suene o sea llamativo por su tamaño y color será un objetivo para el bebé y de nuestra parte queda hacer de su ambiente un lugar seguro pero nunca aburrido…

Es conveniente retirar del alcance del bebé objetos que puedan romperse, por ejemplo, adornos de vidrio, cristal o cerámica, espejos; también los muebles que tengan puntas o lados afilados, son preferibles las formas romas y curvas. Es útil para su desarrollo permitirle disfrutar de espacios amplios donde puedan desplazarse con libertad y permanecer en el piso estimulando su motricidad.

 Los manteles tienen el riesgo que pueden halarse y traer consigo todo lo que hay en la mesa. Los tomacorrientes o enchufes deben bloquearse con tapas de plástico para evitar que introduzcan objetos allí. Todos los productos de limpieza y medicinas deben guardarse en lugares no accesibles altos o con llave. No dejar a la mano objetos cortantes como cuchillos o tijeras, ni fósforos o encendedores. Los juguetes del bebé deben tener un tamaño adecuado para que no se los trague, no deben contener piezas pequeñas con las que pueda asfixiarse, es importante leer las indicaciones de los mismos que señalan la edad adecuada para su uso. Nunca siente al bebé en superficies altas, o en su silla de comer o coche sin las correas de seguridad ni siquiera por unos segundos. Si los utiliza, asegúrese que la altura de las barandas de la cuna o corral sea adecuada para que no logre salirse sólo de allí.

Recuerde que aunque tome todas las precauciones los accidentes son inesperados y NUNCA debe dejar a un bebé o niño pequeño solo sin la supervisión de un adulto. Es importante tener el contacto de su pediatra de confianza  a la mano y crear planes de emergencia sobre cómo actuar en determinadas situaciones poniendo al tanto a toda la familia. ¡Suerte!

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