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Lactancia en grandecitos

La lactancia materna es la forma natural y más perfecta de alimentar a los bebés y a los no tan bebés… Antropológicamente, según muchos estudios realizados, los seres humanos deberíamos consumir leche materna hasta alrededor de los 6-7 años de edad, momento en el cual se debe dar el destete natural con sus variaciones individuales.

A nivel mundial el promedio de edad de lactancia es de 4,2 años. Las sociedades orientales llevan a cabo prácticas como la lactancia continuada, el colecho y la crianza en brazos durante los primeros 5 años de vida.

A diferencia de ellos, en la cultura occidental no es “bien visto” que un niño ya “mayorcito” continúe lactando, sin embargo sí se les aconseja consumir leche de vaca u otros mamíferos hasta bien avanzada su infancia para que crezcan sanos y fuertes… Ante esa extraña lógica les aseguro que ¡ninguna leche es mejor para un niño que la de su mamá!

La Organización Mundial de la Salud, recientemente ha modificado su recomendación sobre lactancia materna aclarando que la edad mínima para ofrecerla es hasta los 2 años de edad y continuarla hasta que madre y bebé decidan su propio destete. Aun así, nuestra sociedad duda que la leche materna alimente. Pues sí lo hace siempre y en todos los sentidos, no sólo desde el punto de vista nutricional sino emocional. La leche humana sigue aportando hasta el último día que se consuma un importante porcentaje de la ingesta calórica del niño, así como de sus requerimientos de proteínas, calcio, folatos, vitaminas (A, C, B12) y anticuerpos, células madre, grasas claves para el desarrollo del sistema nervioso, (especialmente cerebro el cual aumenta de tamaño rápidamente los 3 primeros años de vida hasta alcanzar a esta edad un 80 % de su desarrollo total)

A nivel emocional, responder a las necesidades de dependencia con un apego seguro, en los primeros años de vida, resulta en niños y jóvenes mucho más confiados e independientes a futuro.

Amamantar aligera la transición de un bebé a la niñez y genera un vínculo indestructible y único entre madre e hijos.

Naturalizar la forma de ver la lactancia trae beneficios a todos: hijos, madres, padres, familias, sociedad y al planeta. Dar leche materna es garantizar salud integral y mucho ahorro en cuanto a alimentación, gastos médicos y contaminación se refiere.

La culminación de la lactancia la deciden mamá y bebé, nadie más; pues así como se inicia de forma natural y maravillosa debe terminar.

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