X

Pregunto con el corazón en la mano: ¿Preferimos que se mueran?

En menos de una semana Caracas impuso dos tristes y no menos lamentables y preocupantes récords en materia de Covid-19: pasó de 116 casos positivos el 12 de julio, a 140 el 18 del mismo mes. En términos porcentuales, eso es casi 24% de incremento. ¿Inquietante? Sin duda. Más inquietante cuando al momento de redactar, el presidente Nicolás Maduro informaba que este domingo los dígitos se ubicaban en 241 afectados y afectadas. La cifra es alta.

Cree uno palpar que, en esa o igual  proporción, crece cierto grado de angustia en un sector de la población capitalina. No es para menos. ¡Estamos durmiendo con el enemigo!

Como consecuencia de esta situación o probablemente por asuntos del azar, durante este lapso fui receptor de reacciones que intentaban explicar la razón del crecimiento estadístico, generado a partir de la afección de nuestros conciudadanos y conciudadanas en la cuna de Bolívar. Dos elementos fueron comunes en tales posiciones: Repatriados y repatriadas, y Nicolás Maduro.

Sobre el primer aspecto no abundaré. Ciñéndome al material informativo desplegado por las autoridades, apenas diré que quienes han arribado de forma legal a través de las fronteras están bajo control oficial en los Puestos de Atención Social Integral, PASI, relacionando en dicho control aquellas situaciones que por una u otra causa escapan al radar gubernamental.

Quienes lo han hecho y lo siguen haciendo a través de las trochas, efectivamente representan una verdadera bomba de tiempo catalogados como bioterroristas por el cura Numa Molina, quien  este domingo pidió perdón por haberlos calificado de esa manera.

Seré un poco más extenso en cuanto al segundo de los asuntos vinculados. Fusilar hasta por ingenuidad a Nicolás Maduro –es lo que han hecho, verbalmente- por la realidad que nos amenaza, es ignorar aquel refrán popular según el cual, hay que ponerse en los zapatos del otro o la otra para lograr entenderla o entenderlo. Destaco dos cosas, desde esa óptica. Ojo: puede haber una tercera, una cuarta y hasta más.

El jefe de Estado, según ellas y ellos, “no debió haber permitido el reingreso de esa gente que tuvo que haber asumido la responsabilidad de haberse ido”. Hay a quien he preguntado: ¿Asumir la responsabilidad era aceptar la muerte en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y demás países en donde se encontraban a merced de la millonada que implica ser atendido por la salud privada que además tampoco les garantiza la existencia?

“El cuento de nuestro humanismo”, como despectivamente en medio del desespero calificó uno de los caraqueños la aceptación del retorno de quienes alguna vez se marcharon, sostengo, no tenía otra opción: O lo permitía o lo permitía. Actuar en sentido contrario, sí nos hubiese colocado a nivel de “cuento” e hipocresía política de muy cuestionable valor.

Bloquear las fronteras desde esa perspectiva, hubiese dejado al mismísimo diablo Donald Trump como un bebé de pecho, ante su cavernícola propósito de culminar el muro entre Estados Unidos y México. (¡!)

Con el corazón en la mano, no veo a la Revolución Bolivariana dictando líneas contraproducentes con la esencia de su génesis. ¿Qué comete errores hasta en espacios vinculados con lo humano? ¡Claro!: Pero no olvidemos precisamente que se trata de una propuesta de vida diseñada por humanos. Impulsada por humanos. Modificada por humanos. Readaptada por humanos.

En definitiva, es una apuesta y una propuesta real muy distante de ser simplemente “un cuento”. En estos no encontramos fallas de ninguna naturaleza, porque hay un señor o una señora que con toda calma y enriquecedora inspiración al son de una taza de chocolate al lado, se sienta a concebir sin presión alguna la obra que luego llegará a nuestros ojos causándonos ternura y hasta envidia por el final feliz.

En segunda y última instancia, por ahora, detengámonos en lo siguiente: ¿Se imaginan lo que habría significado que por un momento el gobierno hubiese dispuesto que cada migrante “asumiera su responsabilidad”?

¿Se han paseado últimamente por la nada nueva pero si oxigenada batería de mentiras mediáticas cañoneadas desde los centros de poder que no cesan en su empeño por pulverizar nuestra decisión de ser libres e independientes de ellos?

¿Alguien duda del uso que desde esos medios mercenarios estuviesen dando a una conducta reñida con “nuestro cuento del humanismo”?

En otras palabras: Si con mentiras y otras ruindades saturan portales, primeras páginas, emisoras de radio y canales de televisión, amén de las fulanas redes digitales, ¿qué empleo no darían a una postura que dificultara a nuestras y nuestros compatriotas salvar sus vidas al tratar de reingresar a la Patria? Adolfo Hitler también quedaría en pañales, luego del despliegue de algo como esto.

Una última cosa, también por ahora: ¿Se habrán paseado las y los ideólogos del “cuento del humanismo”, por las consecuencias internas que podría generar un “bloqueo al regreso”? ¿Qué hubiesen sentido, opinado y cómo hubiesen reaccionado los seres queridos de frustrados y frustradas venezolanas que no asumieron “su responsabilidad” allende las fronteras? Ni en juego quiero imaginarlo.

¡Chávez vive…la lucha sigue!

Related Post