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Rockola (III) (+Videos)

Sobre ruedas

Yo nunca me robé el carro de mis papás, de hecho aprendí a manejar después de vieja a los ventipico. Lo que nunca permití, permito ni permitiré, son los silencios dentro de un vehículo mientras yo estoy frente al volante. La Rockola de los viajes, ya sean cortos o largos, va así.

Esta negra es mi ídola, la pana es regordeta y tiene más estilo que muchos, con tumbao y facilidad para rapear, se ganó mi corazón. Esta canción es una de mis favoritas y cuando suena, le subo el volumen a los más que da. Me podrán ver rapeando y poniendo la boca como «trompita» diciendo ujum ujum.

Hay temas que te regresan a una época que atesoras con mucho cariño. Esta rola es de los años 90, cuando era joven, esbelta y feliz y no lo sabía. Marcó  a una generación donde «la changa» era lo que mandaba. La energía que despide este tema en mí, hace que presione el acelerador y baje las ventanas para que corra el aire y me despeine mientras paso por la autopista.

Fue uno de los primeros videos que vi en el canal MTv (que era de videos musicales antes de ser de puros programas de reality show malazos) y cantarla desgarrando la garganta y bailarlo era casi obligatorio frente al televisor. Los estoy viendo por un huequito así que báilala y cántala ¡date con furia!

Este personaje lo conseguí con una aplicación del teléfono que busca el autor o el artista de cualquier tema que esté sonando. La canción sonaba en el carro de un amigo pero ni él ni nadie tenían idea de cómo se llamaba la canción o el cantante. Me llamaba la atención porque no sabía qué idioma era y me enamoró con su ritmo árabe.

Cuando conseguí cómo se llamaba, me di cuenta que el pana es turco y que aunque no he aprendido nada del idioma ni tengo ni puta idea de lo que dice, la canto a la perfección, de las innumerables veces que ya la he escuchado.

Cuando me dio por bailar árabe, me puse a buscar música del medio oriente y entre tantas encontré ésta que tiene un ritmo muy alegre pero ni idea de lo que significaba o decía en sus letras. Yo sólo me tripeaba la música y me transportaba al desierto con mi cinturón de moneditas meneando ese cu.

Con este tema, ocurrió que una vez lo quise poner a sonar en la radio donde yo trabajaba. Sonó y en la oficina comenzamos un chalequeo de llamarnos «habibis» y cosas así. Peeeeeero, esa misma tarde llamó uno de los analistas colaboradores del tema del medio oriente, horrorizado por esa canción tan chabacana y vulgar que habíamos puesto en la radio. Debe ser que en la letra dice algo así como «tu eres mi cachorrita mamá, yo soy tu perro y voy a moldelte». Más nunca volvió a sonar en la radio, en mi carro sigue sonando todavía.

Cuando esta canción suena y yo estoy manejando, es una transformación total. Me espeluco, trato (sin éxito) de cantarla a la perfección y siempre me equivoco. Una vez la estaba cantando de lo más inspirada y me agarró un semáforo, en el carro de al lado, una pareja de treinteenagers, me observaban y ambos aguardaron justo al gritico que viene antes del coro de la canción, para acompañarme con el canto. Fue un momento muy gracioso.

Debo confesar que tenía una confusión con respecto al artista que la interpretaba, de hecho en mi iPod está archivada como que la cantan The Ramones, pero gracias a mi amigo Juan Carlos Zambrano, me enteré que esta rola fue el popular One Hit Wonder de esta agrupación y salí de esa duda.

Este tema lo conseguí en un disco compacto que había en mi casa, ni la idea de quienes eran estos panas ni de cómo llegó ese disco a mi hogar.

La canción es casi que un clásico del rock y en muchísimas películas la ubican para acompañar una escena en la carretera. Para mí no es la excepción.

Si algún día se tropiezan con un carro que lleva esta canción a todo el volumen y que va usando el volante como una batería, puede que sea yo. A estos panas los vi en vivo, junto a mi hermana, en un concierto que dieron, hace algunos años en la Concha Acústica de Bello Monte y son lo máximo, parecía que estuviera escuchando el disco.

Muy virtuosos en la ejecución de sus instrumentos y definitivamente la energía que se comparte con esta canción, es lo máximo. Las melenas batuqueándose y los pantalones pegaditos fueron la clave.

Luego de muchos años siguiendo a esta banda, me enteré que esta canción se la dedicaron a una novia que tuvo uno de los integrantes, que era una negra espectacular. Ellos son de Finlandia pues, son casi que de tez transparente, le gusta el colorcito Caribe que tienen algunas (yo no, yo ya estoy casi amarilla apio).

De este artista pudiera hacer una publicación completa exclusivamente sólo para él. Desde que lo conocí cuando tenía como 14 años, con  L’ombelico del mondo, me enamoró su tono de voz y su versatilidad musical. Podía rapear, cantar balada y hasta reggae. Todo lo puede, me encanta.

De las tantas canciones que me gustan de él, están: Bella, Piove, A te, Serenata Rapésta que es una de mis favoritas. Recuerdo que el video lo pasaron hasta el cansancio, en aquel canal dedicado a videos que existió alguna vez. Me encantaba el perrito, po-fa-bó.

Disfruten de la irreverencia y genialidad de Lorenzo Cherubini, mejor conocido como Jovanotti.

Para cerrar esta selección de mi tercera entrega de Rockola, no podía dejar por fuera a estos genios musicales, esta canción debe cantarse con ganas y preferiblemente en dúo o en grupo. Haciendo las voces lo más parecidas que se pueda, a las del gran Freddy Mercury y terminar exhausto de tanta maravilla hecha canción.

Espero les esté gustando esta selección musical para cada ocasión, ya falta poco para que termine la saga.

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