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Museo de los Niños celebra su 33 aniversario, un espacio sostenido en el tiempo

El Museo de los Niños está cumpliendo 33 años ininterrumpidos de servicio a los niños y al público en general.

Las novedades que traen será «La Realidad aumentada» en el área de comunicaciones. Además, ofrecerán reconocimientos a los trabajadores que hacen vida en el museo.

¿Quién no se subió a la Molécula y jugó aprendiendo las leyes de la física allí? 3 generaciones han pasado por esos espacios, llenándose de conocimiento, educación y alegría sin igual.

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Nos encontrábamos a la expectativa el día en que decidimos darnos una vuelta por el Museo de los Niños y saber cuánto había cambiado desde la última vez. Eran las 10 de la mañana del día jueves cuando ya estábamos de pie frente a la entrada esperando ser atendidos por algún trabajador capacitado para otorgarnos toda la información necesaria.

Mientras esperábamos en una pequeña sala -antes de ingresar al museo-, apareció Darwin Sánchez, jefe de la Unidad deEeducación e integrante del grupo de trabajo desde hace 15 años, quien se instaló a relatarle a Desde La Plaza.com un poco de la historia del lugar.

Jefe Unidad de Educación del Museo de los Niños, Darwin Sánchez. (Foto: Desde La Plaza)

Inició por recalcar que la interesante idea fue planteada por Alicia Pietri de Caldera, esposa del expresidente Rafael Caldera y presidenta de la Fundación Festival del Niño entre los años 1969 y 1974, con el objetivo de incluir a los más pequeños de la casa en actividades participativas en temas como la tecnología, el arte y la ciencia; lo que dio pie a la consolidación del objetivo principal de la Fundación Privada del Museo de los Niños.

Así, con el tiempo, se concretó la idea de incentivar a los infantes a descubrir, explorar, crear y resolver para estimular el conocimiento y la curiosidad sobre cosas tan propias de la vida cotidiana. Fue entonces cuando se logró firmar el Acta Constitutiva que creó el Museo de los Niños el 5 de marzo de 1974.

Ya existía la Fundación, pero era necesario encontrar el lugar para ubicarla. Para la época, el presidente de la república, Luis Herrera Campins decidió entregarle un edificio del Complejo Urbanístico Parque Central para situar la institución e iniciar las labores de adaptación y remodelación de los espacios.

Museo de los Niños: 33 años llenando de conocimiento a los niños venezolanos

 

Finalmente el 6 de agosto de 1982, fue inaugurado el Museo de los Niños y más de una década después, el 12 de octubre de 1993 se amplía con la conexión de un segundo edificio, que permite un ingreso mayor de visitantes.

Luego de aproximadamente media hora de recopilación histórica, momento en el que nos enteramos que la actual directora del Museo es Mireya Caldera Pietri, hija de Rafael Caldera y Alicia Pietri, nos dispusimos a realizar el recorrido por el lugar, desde el primer piso. Entre las explicaciones otorgadas por el guía, comenzaron a surgir preguntas, como por ejemplo, el mantenimiento de los aparatos, el cuidado de la infraestructura y el financiamiento.

El Museo de los Niños, explicó Sánchez, como institución privada se sustenta gracias a la venta de taquilla, por ende, entre los meses de junio y septiembre aumenta la cantidad de ingresos debido a la visita de planes vacacionales, sin embargo, esto cambia totalmente en los otros meses del año, es decir, mientras los niños permanecen en las instituciones educativas. Los recursos bajan y se ven obligados a mantener de una u otra manera las instalaciones en buen estado.

Con respecto a las exhibiciones que se encuentran fuera de servicio, explicó que no cuentan con el material necesario para arreglarlas, como el caso de la exposición del agua potable, ubicada en el cuarto piso del edificio principal, cuyo motor se averió.

Foto: Desde La Plaza

Otra de las cosas que nos generó curiosidad fue saber quiénes eran los encargados del mantenimiento de las áreas verdes que rodean el establecimiento, que en diversas oportunidades se han visto en condiciones sanitarias deplorables. El jefe de la unidad de educación aseguró que los responsables de mantener la limpieza del área externa es el Centro Simón Bolívar con sede en el Complejo Urbanístico Parque Central, mientras que los empleados del museo son quienes se encargan del mantenimiento interno.

Para quienes tuvimos la oportunidad de ir cuando eramos pequeños, ver los mismos objetos, pero en diferentes espacios puede generar tanto melancolía como preocupación, pues se podría llegar a pensar que el famoso Museo de los Niños se quedó en el tiempo.

A eso de las 11:30 de la mañana le consulté al empleado con gran trayectoria y conocimiento del lugar si el hecho de que el interior del espacio continuara siendo casi el reflejo de lo que era hace 20 años formaba parte de su esencia o se debía a la falta de recursos para modernizarlo, él argumentó que es un concepto que debe ser respetado por haber sido el original de la muestra y a pesar de que presentaba ciertos cambios, no podía variar drásticamente.

«Tenemos que respetar el concepto del momento en el que se creó la licitación para nuestra figura corporativa, pues el encargado de ello fue Jorge Blanco, en 1979, una gran estrella del diseño gráfico, motivo por el que trabajamos bajo una línea conservadora, pero atendiendo a nuevos cambios”, sostuvo el entrevistado.

Con relación al mobiliario, éste es cambiado cada cierto tiempo adecuándose a las necesidades de lo más pequeños.

Agregó que todo tiene un objetivo dentro del museo. En el caso del edificio principal que cuenta con cuatro áreas está realizado bajo el concepto de la cámara obscura, el cual pretende resaltar los objetos para permitir captar de manera rápida la atención de los niños a través del contraste de los colores y las paredes negras. El edificio de la conquista del espacio trabaja con otro enfoque totalmente diferente, considerando que éste fue construido con paredes de vidrio.

La Molécula es una de las instalaciones más emblemáticas del museo

Visitar ese lugar, que tanto nos impactó de pequeños, generó muchas emociones, además llenó vacíos de información muy importantes.

Novedades

El paseo nos sirvió, además, para conocer las nuevas atracciones de todas las áreas. Cerca de una hora antes Darwin Sánchez nos había explicado que cuando esto inició contaba con sólo cuatro áreas: Biología, ecología, comunicación y física. En 1992 es creada “La conquista del espacio” donde es incluida el área de astronomía y astronáutica.

Dos años más tarde, es mostrada al público la exhibición “La emoción de vivir sin drogas” cuyo propósito era informar a los niños y niñas sobre el tema para que consideraran lo importante de rechazarlas y así evitar graves daños a su proceso de crecimiento personal.

En 2004 llegó “Una gran caja de colores” para completar el espacio, incluía la participación de los niños de seis años en actividades exploratorias y científicas.

Imposible borrar las áreas que le dieron vida al Museo de los Niños, descritas por Sánchez como las «áreas emblemáticas». Comenta que dentro de los sitios que forman parte de la historia del museo se encuentra la molécula, «que seguro si han venido la recuerdan porque entrar a la molécula es un mito ya, están los colores musicales, el vehículo Malibú que fue cambiado por una Trail Blazer, una aventura en la luna, aprender a hacer papel, el consultorio odontológico, el estudio de televisión y la cocinita, con otro formato».

En la caminata coincidimos con la profesora de biología y química, Andrea Villamizar, encargada del área de química, quien tiene casi tres años en el lugar, informó que ha sido un proceso «sumamente enriquecedor porque eres parte de esa formación«. Detalla las caras de asombro de los pequeños al observar que algo cambia de color.

Andrea Villamizar Profesora de Biología y Química

Entre los experimentos realizados en esta novedosa área de química resaltan: cambio de color, velocidad y reacción, estudio de las sustancias básicas y ácidas. «Experimentos donde ellos pueden ver una aplicación directa».

Pasadas las 12:30 del mediodía, finalizando la visita junto a nuestro guía, nos percatamos de la cantidad de niños alineados afuera del museo, listos para la diversión y pudimos concluir que ante nuestros ojos todo era igual, pero ante los de ellos quedaba aún mucho por descubrir.

Para finalizar, recordemos el jingle que se escuchaba por los tempranos ochentas, donde muchos cantamos y hasta bailamos la pegagosa canción del «¡Museo de los Niños, maravillosa realidad!»

DesdeLaPlaza.com/KH/MD

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