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Derechos para todas y todos

Los derechos humanos son fundamentales para todas y todos, especialmente porque son una especie de reguladores de la convivencia humana y respetuosa, no en vano son producto de un acuerdo después del horror de la Segunda Guerra Mundial.

Pero también es verdad, que la garantía de los mismos, el goce de ellos, muchas veces pasa desapercibido, y eso es un buen síntoma de una sociedad porque significa que los ciudadanos están haciendo uso y disfrute de ellos. O es un pésimo síntoma, porque ni siquiera saben que los tienen.

Tener un nombre es un derecho, y hasta el año 2001 era uno de los derechos más violados en Venezuela. De acuerdo a registros muy conservadores, un 23% de venezolanos no poseía cédula de identidad en el año 2000. Eso significaba que no podían acceder al sistema regular educativo, ni sanitario, que no podían contar con una cuenta bancaría (¿y cómo les pagaban si trabajaban?), en resumidas, significaba que para los registros fundamentales de un país, ese 20% no existía, no tenían ni nombre, ni edad, ni familia.

El gobierno revolucionario reivindicó y sigue reivindicando este derecho.

Ayer, el Estado Venezolano a través del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), conjuntamente con la Misión “José Gregorio Hernández”, ceduló por primera vez a María Auxiliadora Badolato Otero, de 31 años de edad, quien padece de una Parálisis Cerebral Profunda.

El Estado, en el ejercicio de sus obligaciones, se trasladó a la casa de una ciudadana titular de todos los derechos, que por su condición física y mental especial, no había podido disfrutar  como el resto de los venezolanos. Eso es lo que hace un Estado responsable, moviliza la infraestructura necesaria para ningún ciudadano sea despojado de sus derechos, de ningún derecho, porque el derecho a tener nombre es igual de importante a cualquier otro.

Según información de la Ruta José Gregorio Hernández del SAIME, ya se han cedulado a 366 personas con capacidades y condiciones especiales,  en lo que va de año 2014, a nivel nacional.

Hace apenas 15 años, si una madre quería sacar la partida de nacimiento de su hijo, requisito indispensable para tener una cédula de identidad, necesitaba llegar a las 4 de la madrugada y tener la suerte de que alguno de los 10 números que se repartían en las Jefaturas Civiles, le tocara. Hoy, el Estado garantiza  y se moviliza para que eso nunca más ocurra.

Eso es un Estado respetuoso de los derechos humanos, y en los tiempos que corren, eso es noticia.

Desde la Plaza/Noticias 24 / AMH

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