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Tropezar dos veces con el mismo embarque

Aunque no soy de la oposición, y espero no serlo en mucho tiempo, sí comprendo a quienes adversando a la Revolución Bolivariana se sienten estafados por quienes les hicieron carantoñas con el cuento de acabar con las colas si votaban por ellos el seis de diciembre. Un tortazo como ese, indigna a cualquiera. De pana.

Pero como la historia es cíclica y a veces gira con velocidad inesperada, nos encontramos oooootra vez con una promesa que en el fondo se parece mucho a aquella, sobretodo, porque está patrocinada por los mismos embaucadores de entonces. Si firmas, salimos de Maduro”, es la consigna de aquellos embarcadores.

Destaquemos tres cosas en tal sentido. Primero: más de uno se quedará con las ganas. Maduro seguirá en Miraflores porque las firmas recogidas nada tienen que ver con el Referéndum Revocatorio en sí. Se han hecho serios esfuerzos, desde el Presidente hacia abajo pasando por el Consejo Nacional Electoral, para que entendamos que esta parte del proceso es para validar a la MUD como vocero de quienes solicitan la activación del recurso.

O sea, los volvieron a cobear y -de paso- les arrancaron más rúbricas de lo que se necesitaba, lo que inevitablemente hará más lenta la indispensable fase de validación lo cual no será responsabilidad del CNE, aunque igualito le echarán ese muerto encima.

Segundo: quienes firmaron lo hicieron ignorando que deben acudir ante el CNE que tanto detestan a corroborar que la firma que aparece en la planilla, es la suya. Tampoco fueron informados de que ese procedimiento es público, porque lo único secreto es el voto y no las ganas de firmar. Es decir, que además de cobeados, tampoco fueron suficientemente dateados y lo más seguro es que ese autogol también valga para una mentadita de madre a la rectora aquella, quien por cierto no tiene nada que ver, la pobre.

Tercero y último, por ahora: ¿saben qué sería interesante? Hacer una encuesta y preguntar a quienes firman si saben cuándo nació ese derecho y quién se los dio.

Júrelo: más de un par de nalgas quedarían moradas luego de que sus dueñas y dueños cayeran sobre ellas al enterarse del origen chavista de tal privilegio.

En honor a la verdad no me gustaría estar en el pellejo, y tampoco en las posaderas, de quienes sientan que nuevamente volvieron a tropezar con el mismo embarque y los mismos embarcadores.

¡No pasarán!

DesdeLaPlaza.com/Ildegar  Gil

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