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Las despedidas del 2015

El tiempo es una convención humana. A través de él (nos) acomodamos en un estante mental todos los sucesos que se van registrando en nuestras vidas y en la historia humana en general. Sin embargo, es innegable que ese gran hilo conductor de la realidad es y existe mucho antes de que diéramos nuestros primeros pasos y seguirá estando ahí mucho después de que nos vayamos.

Dentro de los tres conceptos fundamentales que nos permiten entender el tiempo –pasado, presente y futuro- todo lo que ocurre responde a un ciclo: el de la vida y la muerte. (Casi) todo tiene un comienzo y (casi) todo tiene un final: el día, la noche, la jornada laboral, la felicidad, la tristeza, los viajes, el descanso.. y uno de esos ciclos que nos empeñamos en construir con la excusa de dejar las cosas atrás y “volver a comenzar”, es el año. Este año 2015, según el calendario gregoriano (otra convención), está a horas de terminar y dentro de este mundillo que nos encanta explorar que es el rock, deja recuerdos del gran ciclo que es la vida y la muerte de algunos personajes que dejaron un gran legado para este género.

Un Yes que dijo adiós

El 28 de junio falleció Chris Squire, virtuoso bajista y fundador de la emblemática banda de rock progresivo Yes. Squire nació en Kingsbury, Inglaterra el 4 de marzo de 1948 y a sus 21 años fundó la legendaria banda.

Squire fue uno de los bajistas, tanto a nivel compositivo como técnico, que influyó a muchísimas generaciones por venir de bajistas en el rock, pero sobre todo en cualquier vertiente progresiva del género.

Geoff Downes, tecladista de Yes, escribió ese día en su cuenta twitter: «Totalmente devastado más allá de las palabras, por tener que informar la triste noticia sobre la muerte de mi querido amigo, compañero de banda e inspiración, Chris Squire”. Ese día, él y su Rickenbacker 4001 se despidieron de esta tarima para llevar su música a otras esferas.

El trono del blues busca un sucesor

El 14 de mayo el llamado rey del blues se despidió de nosotros llevando sus solos y sus fraseos sinuosos y potentes: B.B King.

King partió de este plano a sus 82 años, de muerte natural. Él no era de los músicos que llevaba una vida de excesos y consumos desmedidos. Muy al contrario: King no bebía, ni fumaba y era vegetariano. Sin embargo pasó los últimos 10 años de su vida luchando contra la diabetes. No podemos decir que esta enfermedad se lo llevó, pero sin duda lo golpeó.

Este blusero, como los grandes padres del blues y el rock, de raza negra, definió una forma atrevida y sugerente de puntear los solos en el blues. No en vano diversos conteos como los de Rolling Stones y Gibson lo ubican entre los mejores guitarristas del rock y blues. Se llevó a Lucille (su guitarra) para amenizar con sus clásicos a otra dimensión.

Hasta los pilares de piedra caen

Scott Weiland sí llevó una vida de excesos y abusos. El líder de los famosos Stone Temple Pilots decidió irse el 3 de diciembre, acompañando su viaje de un letal cóctel de cocaína, alcohol y MDA. Trago que además fue amenizado por afecciones cardíacas y un asma de vieja data.

Weiland siempre fue un gran cantante y un gran intérprete. Pero su adicción a las drogas siempre interrumpió su carrera. Abandonó a los icónicos Pilots porque no podía mantener el ritmo de trabajo: numerosas veces abandonó conciertos y no pudo asistir a ensayos por su dependencia. Luego en la década de los 2000 volvió a brillar con Velvet Revolver, acompañado de los ex Guns n’ Roses. Nuevamente las drogas lo pusieron en punto suspensivo. Luego puso punto y final con su última banda The Wildabouts.

Una válvula menos para este motor

Irreverente, pendenciero, mala conducta y anarquista. Ian “Lemmy” Kilmister representaba todo lo “malo” y atractivo del rock. El líder y fundador de Motörhead es uno de esos íconos de lo que representa ser realmente fiel a un ideal y un estilo de vida. Murió a sus 70 años, pero jamás se vio amilanado por la edad, ni por la sociedad que indica que a esa edad se debe ser “abuelito” y morir pasivamente.

Lemmy jamás se detuvo, jamás bajó la cabeza y, sobre todo, jamás se quedó callado. Hace apenas dos días que falleció y en un principio costó creerlo porque era el día de los inocentes. Pero no, no fue una broma: Lemmy partió en una jugada inesperada, típico de un as de espadas. Se proclamaba indestructible en sus entrevistas, por tanto el cigarro y un vaso de whisky nunca faltaban a su lado. Aún cuando ya tenía varias operaciones en el corazón y en múltiples ocasiones tuvo que abandonar el escenario dejando sus conciertos inconclusos.

Apenas dos días antes de su muerte se enteró de que un cáncer había invadido su cuerpo. No se detuvo, no canceló su gira, no programó terapias. Iba a seguir cantando y tocando su bajo. Pero ese ciclo implacable de la vida y la muerte decidió ponerle fin a su carrera.

El 2015 se va con la tristeza de las despedidas de estos grandes artistas y otros tantos que nos dejaron durante el año. Pero así como unos se van, otros llegan y siguen brindando buena música para el mundo. Ahí están los senderos que nos han abierto los que ya se fueron. Les deseo a todos un feliz año 2016 y que el rock los siga acompañando en este viaje finito.

“Si piensas que eres demasiado viejo para el rock and roll, es que lo eres”, Lemmy.

Mis discos de la semana

–       Motörhead – Bomber

–       Velvet Revolver – Contraband

–       Yes – Fragile

–       B.B King – King of kings

–       Slayer – South of heaven

DesdeLaPlaza.com/Simón Herrera

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