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Cacería, ¡no, gracias!

Hace unos días me llamaron unos amigos recordando un episodio incómodo que viví cuando me invitaron a comer pastel de morrocoy, respeto la idiosincrasia y las tradiciones culinarias de las distintas regiones de nuestro país, pero firme a mis convicciones ecosocialistas estoy en contra de comer «cacería».

Lapa, cachicamo, venado, iguana; son algunas de las especies que se presentan impunemente en los menú de los restaurantes. El problema no está en las tradiciones culinarias, el trasfondo está en la red delictiva que se genera entorno a la cacería y tráfico ilegal de fauna silvestre

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Vale recordar, el artículo 77 de la Ley Penal del Ambiente que refiere que «Será sancionado con prisión de tres a cinco años o multa de tres mil unidades tributarias (3.000U.T.) a cinco mil unidades tributarias (5.000 U.T.):

1. Quien practique la pesca o la caza de ejemplares de la fauna silvestre, comercialice, destruya o cause daños a los recursos que les sirvan de alimento o abrigo dentro de los parques nacionales, monumentos naturales, refugios o santuarios de fauna.

2. Quien practique la pesca o la caza de ejemplares de la fauna silvestre, comercialice, destruya o cause daños a los recursos que les sirvan de alimento o abrigo por medio de incendios, sustancias químicas, armas de pesca o caza no permitidas o cualquier otro método o arte que aumente el sufrimiento de las presas.

3. Quien practique la pesca o la caza de ejemplares de la fauna silvestre o comercialice ejemplares vedados o poblaciones de especies vulnerables, amenazadas o en peligro de extinción, o que sin estarlo, sean puestas en tales condiciones, cualquiera fuere la zona de la perpetración.

4. Quien practique la caza de ejemplares de la fauna silvestre sin estar provisto de la licencia respectiva o violare sus términos, o destruya o cause daños a los recursos que les sirvan de alimento o abrigo, con fines comerciales o industriales.»

Comparto con ustedes el artículo completo, ya que sin duda alguna, la Ley Penal del Ambiente, es una de las leyes menos conocidas por las venezolanas y venezolanos.

Asumamos juntos el combate a la cacería furtiva, el tráfico y comercio ilegal de la fauna silvestre. La participación y organización del Poder Popular es fundamental para materializar el Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria. Tomemos conciencia, y la próxima vez que se la ofrezcan, respondan con firmeza «Cacería, ¡no gracias!»

DesdeLaPlaza.com/Heryck Rangel Hernández

 

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