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Programar a los robots para sentir odio, ¿será esto prudente?

Las ventajas y riesgos de la inteligencia artificial son un tema ampliamente discutido desde hace décadas, cuando esta posibilidad sólo podía barajarse en obras de ficción. Sin embargo, con el actual desarrollo tecnológico, el hecho de que la humanidad conviva con máquinas inteligentes es cada vez más palpable, aunque a muchos no les parezca una buena idea.

Es así que los detractores de las iniciativas que promueven autómatas pensantes ahora también pueden sumar a su lista negra los robots capaces de manifestar sentimientos. Sin embargo esta innovación, aparentemente imposible, es lo que se proponen científicos de Nueva Zelanda, quienes están enseñando a una inteligencia artificial (IA) a aprender a enojarse. Suena loco (sin agregar que además parece poco prudente), pero la idea es ayudar a las empresas a hacer frente a las quejas de los clientes comunes.

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Según dio a conocer The Australian, la firma Tech Touchpoint Grupo está utilizando el aprendizaje de máquinas para ayudar a que su sistema de IA reconozca (e incluso simule) la ira. Llamado Radiant (nombre tomado de la serie Fundación de Isaac Asimov), el propósito del proyecto con un valor de 500 mil dólares australianos (poco más de 6 millones de pesos) es el desarrollo de un sistema automatizado que pueda calmar las llamadas de servicio en las que se atiende a clientes enojados. Una vez completado, el sistema será capaz de generar más de 100 millones de interacciones iracundas. La pesadilla de todo empleado de Departamento de Quejas.

Por tal motivo, científicos de datos en Australia y Nueva Zelanda pasarán los próximos seis meses subiendo el conjunto de datos en la plataforma y ajustar sus algoritmos de aprendizaje con la expectativa de que pueda realizar estás interacciones en vivo a finales de año.

DesdeLaPlaza.com/Sinembargo/AMH

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