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4 alternativas a las toallas sanitarias y tampones que quizás no conocías

Las mujeres siempre hemos recurrido al uso de toallas sanitarias o tampones durante la menstruación, pero algunas somos alérgicas a los materiales con los que estos son creados o sencillamente no nos sentimos cómodas con los mismos.

Aunque cada mujer decide por sí misma lo que es cómodo para ella, la toalla sanitaria debe ser cambiada tan frecuentemente como sea necesario y antes de que esté empapada por el flujo menstrual, pero ante la ausencia de algunos de estos productos, a continuación te dejamos 4 alternativas que quizás no conocías:

Copa menstrual

Es la más popular de todas las alternativas y son cada vez más sus usuarias. También se conoce como mooncup o copa de luna.

Como indica el nombre, es una copa de silicona con unos agujeros en la parte superior que marcan el tope hasta el que puede llenarse.

Tiene además una arandela añadida en la parte inferior para poder tirar de ella y sacarla.

Antes de utilizarla hay que hervirla en agua durante tres minutos. Una vez hecho eso, y tras lavarse las manos, se dobla y se introduce en la vagina, no necesariamente a tanta profundidad como un tampón.

Es reutilizable, una característica por la que también tiene detractores.

El doctor Guillermo Galán, miembro de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, aseguró que no debería producir irritación, inflamación o infecciones, «ya que es un contenedor de flujo menstrual hecho de una silicona especial».

Al retirarla se vacía su contenido en el inodoro y se limpia. Para lavarla más en profundidad, se recomienda hervirla y esterilizarla una vez al mes.

Se puede dormir con ella y los fabricantes indican que dura años.

Su precio oscila entre 17 y 35 dólares.

Esponjas marinas

Al igual que la opción anterior, las esponjas marinas son reutilizables.

Antes de utilizarlas, hay que mojarlas con agua tibia, exprimirlas y colocarlas.

La esponja se expande y se adapta a la forma de la vagina.

Durante el ciclo menstrual sólo hay que retirarlas -con la frecuencia que la usuaria juzgue conveniente- y lavarlas con agua para volverlas a utilizar.

Una vez terminado éste, se colocan en un recipiente con agua y dos gotas de aceite esencial durante la noche, según recomiendan los distribuidores. Se enjuagan a la mañana siguiente, se dejan secar y se guardan hasta el nuevo ciclo.

Sus defensoras destacan su origen natural, por lo que no contienen dioxinas ni fibras sintéticas.

Las esponjas destinadas a este uso pasan por un proceso de limpieza, desinfección y secado. Aunque, como los tampones, no han sido esterilizadas, por lo que se advierte que se deben extremarse las precauciones al usarlas.

El doctor Galán también tiene reservas al respecto. «En teoría funcionarían bien porque son absorbentes, igual que los tampones. Pero al ser un elemento biológico podrían, con el uso prolongado, aparecer procesos alérgicos relacionados», señala.

Toallas sanitarias reutilizables

Suelen ser de tela de algodón, como las que solían utilizar las mujeres antes de que aparecieran en el mercado las toallas sanitarias o compresas desechables.

Se pueden encontrar de muchos formatos y diseños, blancas o con estampado, en internet y en foros femeninos.
Sus defensoras aseguran que son más cómodas que las sintéticas y que no producen irritación.

Para reutilizarlas hay que lavarlas, y esto las hace menos ecológicas de lo que en un principio parece, ya que supone gasto de agua, sobre todo si se utiliza la lavadora.

Ropa interior absorbente

No estamos hablando de los pañales para adultos.

Se trata de ropa interior de tela, similar en apariencia a la común.

De las cuatro alternativas mostradas aquí, ésta es la menos conocida, aunque se puede adquirir en internet. Las opciones que existen en el mercado se promocionan como resistentes a las manchas y anti olores.

En cuanto al diseño no distan mucho de los bikinis diarios, pero están compuestas por capas absorbentes y antibacterianas, según los fabricantes.

Son reutilizables y se lavan como el resto de la ropa interior.

Lo revolucionario de estas pantys es que libran a las mujeres del uso de compresas, tampones, copas menstruales o esponjas.

El doctor Galán dice que es fundamental que sean de algodón, ya que los materiales sintéticos tienen «mala ventilación». «Es más fácil que la humedad se mantenga en la ropa interior con fibras sintéticas y, por lo tanto, que se desarrollen hongos».

Desde La Plaza/BBC/Salud180.com/AMB

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