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Perros antiestrés

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que se veía a los perros como animales de defensa, útiles para labores policiales, de rescate o de compañía, pero nunca como suministradores de caricias terapéuticas tranquilizadoras antes de afrontar los exámenes.

Pero en los últimos años, esa situación ha cambiado y los expertos resaltan los beneficios terapéuticos que ofrecen a personas con algún tipo de dificultad, tales como discapacitados, autistas y diabéticos. Ahora, un nuevo estudio, pionero en países de Europa , da un paso más en esta teoría y plantea su utilidad a la hora de combatir el estrés antes de afrontar los temidos controles.

Según este proyecto, los estudiantes podrán eliminar el nerviosismo previo a los exámenes con la ayuda de los amigos más fieles, los perros, que se han preparado para que ayuden a los jóvenes a reducir el estado de ansiedad en el marco de una investigación pionera impulsada por la UNED y el programa Canciencia.

Tiene que ser un perro  predecible, que sepamos en todo momento cómo va a actuar. Los hallazgos, realizados por dos científicos estadounidenses, «muestran que los perros tienen un gran efecto, duradero en el tiempo, para la reducción del estrés», explicó el investigador gallego Roberto Estévez, en el acto de presentación celebrado esta semana en la Uned de Ourense, que contó con la presencia de los cuidadores y sus tres perros, un labrador de nombre Attos, una golden llamada Aria y el bulldog inglés Roco.

Este experto, que es el fundador del programa y presidente de la Asociación Española de Antrozoología, concretó que el objetivo es «reducir la ansiedad previa a los exámenes mediante la interacción con los perros y con ello un mayor rendimiento en el examen». Para ello, los cuidadores, Víctor Besteiro, Raquel García (de la asociación canina Melide), Juan José Iglesias y María García (de can ensino de Carballiño), acompañados de sus perros, ofrecen con media hora de antelación al examen una sesión de 15 minutos de interacción del animal con los quince estudiantes de la UNED, por el momento, adscritos a este programa.

Una vez en el aula, «se busca que el alumno se distraiga con el perro mediante caricias y juegos muy suaves para que tanto usuarios como los animales se distraigan y se relajen», explicó uno de los cuidadores, Víctor Besteiro, durante la primera sesión desarrollada esta semana en la Uned. Para comprobar el éxito de la sesión, Estévez detalló que antes de acceder al aula se realizarían comprobaciones a los participantes consistentes en medir «la presión sanguínea y pulso cardíaco» antes de la sesión y al concluir la misma a fin de conocer si se habían reducido estos valores.

Desde la Plaza/ HomoSciencia/ AMH

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