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El 4-F y las luchas revolucionarias por la vida

Con fecha 4 de febrero hay dos conmemoraciones de luchas revolucionarias que hoy me propongo juntar en una misma reflexión y Diálogo en la acera. Una de ellas es alusiva a un acto local y la otra mundial. Ambas convocan a una misma lucha por la vida, aunque desde frentes de combate relativamente distantes.

El 4-F, en Venezuela, nos recuerda la acción política y militar que encabeza el teniente coronel Hugo Chávez, en su propósito por dar continuidad a las luchas por la definitiva independencia patria y la victoria sobre el imperialismo yanqui, los neo colonizadores y las transnacionales capitalistas y financieras neoliberales.

El 4-F, en el mundo, nos recuerda la acción política y social cotidiana, para vencer al cáncer como patología celular que ataca y mata a los seres vivos y, en especial a los humanos que son víctimas, esencialmente, del estrés y la alimentación chatarra propios al capitalismo y a la dominación imperial yanqui y a su ideología.

Desde su juventud, la sensibilidad social y conciencia de clase de Hugo Chávez, lo orientaron a luchar contra el cáncer del capitalismo, que acaba con la humanidad y la naturaleza toda, en el mismo acto de producción, distribución y consumo de los bienes, pues se hace en condiciones de explotación, desigualdad y estrés. Más tarde, en otra etapa de su vida, en su condición de líder de la Revolución Bolivariana y en ejercicio constitucional de la Presidencia de la República, también le tocaría conocer, en su propio cuerpo, el crecimiento de células patógenas, cancerígenas, contra las cuales se enfrentaría, aunque sin conseguir vencerlas. Por el contrario, terminando víctima de las mismas.

Dos formas de cáncer, el social y también el fisiológico autoinmune, conocería y enfrentaría el mismo personaje histórico. Además. La fecha 4 de febrero junta hoy ambas luchas en el mismo propósito: el de seguir luchando por la humanidad, en contra de las desigualdades de clases y también en contra de las desigualdades que ocasiona el cáncer corporal, fisiológico.

El cáncer, como patología orgánica, que se desarrolla en determinadas circunstancias, viene siendo estudiado desde tiempos muy remotos, por las ciencias bioquímicas y médicas y, más recientemente, por una disciplina holística o de la totalidad, conocida como psiconeuroinmunología. El desarrollo acelerado en la multiplicación de células cancerígenas que todos los seres vivos mantenemos en nuestros organismos de forma equilibrada, en tanto el sistema inmunológico responde adecuadamente ante ellas, sólo es atendido a partir del diagnóstico y, luego de la extirpación del tumor o a la detección del crecimiento del mismo, mediante quimioterapias y radioterapias que, generalmente contribuyen a respuestas espasmódicas, no definitivas, por cuanto sus aplicaciones parecen, mayormente, contribuir a acelerar la muerte antes que la sanación.

También el cáncer social y económico, llamado capitalismo y su reciente metástasis, conocida como neoliberalismo, crece de manera desproporcionada y, cada vez más mortal, porque el sistema inmunológico, representado por las fuerzas proletarias, no consiguen consolidar su eficiencia y eficacia en el combate de las ideas y valores de las clases dominantes, dueñas de los medios de producción, que actúan para que los pobres sean cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Fuerzas revolucionarias que consiguen o han conseguido ensayar nuevos modos de producción postcapitalistas, a partir de proyectos políticos, nuevas formas de gobierno y Estado, con tomas del poder (como la victoriosa de los bolcheviques, en Rusia de 1917) o acciones políticas y comiciales (como ocurrió electoralmente en Chile de 1973 o en Venezuela de 1998), no alcanzan a fortalecer su sistema socialmente inmunológico como para enfrentar eficiente y definitivamente las células cancerígenas de la desigualdad y el egoísmo.

Ambas luchas contra el cáncer, o contra dos formas de cáncer aquí aludidas, conmemoradas en un mismo día 4 de febrero, deben permitirnos reflexionar y dialogar hoy, acerca del común origen en ambas patologías. En otras oportunidades me he referido a como el cáncer orgánico es también un mal del capitalismo o acelerado y multiplicado por éste.

El Comandante Hugo Chávez tuvo el privilegio revolucionario de enfrentar ambas expresiones del cáncer, al combatir social, política y militarmente las desigualdades, en Venezuela, en Nuestramérica y en el mundo. También combatió, en su cuerpo, el cáncer que progresivamente le llevaría hasta la muerte. Los pueblos soberanos, patriotas, revolucionarios y clasistamente convencidos de que la vida y el futuro son del proletariado, como clase de las mayorías, entienden, en sus raíces, que la lucha contra el cáncer, sea como sea que éste se exprese, es una lucha que conducirá a la humanidad y la naturaleza toda hacia la vida, al vencer al capitalismo. Razón tenía nuestro Comandante Supremo al enseñarnos a perseverar. Este 4 de febrero debe convertirse en una oportunidad para reflexionar, profundizar el compromiso clasista y asumir la guevariana frase de que “el presente es de lucha y el futuro nos pertenece”, ¡Viviremos y Venceremos!

Ilustración: Iván Lira

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