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Dime cómo marcas la página y te diré quién eres

 

El diablo está en los detalles, suelen decir, y es porque por muy ínfima que parezca una decisión, por muy diminuta que resulte una acción, nuestro interior se desnuda de igual manera. ¿Eres detallista? ¿Los tiempos acelerados te esclavizan? ¿Te descuidas en ese largo viaje llamado vida? Todo eso (y mucho más) queda claro, clarito, en la forma en la que solemos marcar las páginas de nuestras lecturas.

El Comandante Hugo Chávez, sin duda alguna el promotor de lectura más grande de nuestro país, era un devorador de libros. En cada alocución, evento público o privado, nacional e internacional, siempre (pero siempre, siempre) llevaba un libro, lo recomendaba, lo leía, lo explicaba. Los libros de Chávez pueden considerarse hasta una obra de arte, pues los marcaba, rayaba, subrayaba, les agregaba anotaciones, pensamientos, reflexiones y un sinfín de marcas que hoy en día nos quedan a nosotros como una especie de mapa o brújula.

Pero también están las personas que no marcan los libros, porque piensan en los futuros lectores y no quieren incidir en las decisiones ajenas. Entonces usan marcalibros, anotan en libretas externas o fichas, y hasta protegen a sus libros con forros protectores hechos especialmente para tal fin.

En un blog literario llamado La Contraportada, Gema López define a los diferentes tipos de personas según sus maneras de marcar las lecturas:

Los que usan marcalibros: amantes de la belleza.

Los que usan trozos de tela: amantes de las fiestas.

Quienes doblan la esquina de la página: amantes d ela responsabilidad.

Papeles adhesivos: amantes de la disciplina.

Los que usan lo que tengan a mano: tienen una vida intensa.

Para Cristian Vásquez, en el blog literario Letras Libres: “Subrayar los libros es muchas cosas a la vez: una forma de la crítica y una especie de cápsula del tiempo, una manera de apropiarse de las páginas, de acompañar a alguien que leerá solo, de posibilitar una arqueología de los modos de leer”. Y para el crítico español Ignacio Echevarría: “El buen crítico es un lector que sabe subrayar adecuadamente, y que, por virtud de ello, sabe construir una lectura representativa del texto, basada en citas oportunas”.

En mi caso, la forma de marcar libros es además una especie de señal o saludo entre lectores. Soy de la que piensa en los futuros lectores, así que no suelo rayar los libros, pero los marco con notas adhesivas de brillantes colores y anoto a lápiz en papeles blancos cortados a una medida específica y que quedan como marcalibros. Cuando ando en la calle, libro en mano, quien presta atención a esta manía, suele ser alguien con quien tendré una afinidad inmediata, incluso entablamos conversación a partir de ese diminuto hecho, como si se tratara de una contraseña para lectores obsesivos.

Así que te invito a preguntarte cómo y por qué marcas tus libros. Eso dice mucho de ti.

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