EcoVenezuela: Aguas Vivas

Nuestros antepasados prehistóricos fueron nómadas durante miles de años hasta descubrir la agricultura, con ella cambiaron todos los hábitos de la humanidad, ya no era necesario perseguir a los animales para alimentarse, pero debían esperar el tiempo desde la siembra a la cosecha y el desarrollo de los animales de granja, para ello se asentaron a orillas de los ríos, porque de ellos obtenían: Agua para beber, para los cultivos y obtenían alimentos pescando.

La primera civilización de la que tenemos informes fueron los Sumerios, hace aproximadamente 7000 años, ellos se asentaron en el Delta de la Mesopotamia (actual Irak) formado por los ríos Éufrates y Tigris. A ellos les debemos la creación de la rueda, la invención del arado, el primer calendario lunar y la creación de la escritura cuneiforme. A partir de allí la Historia tiene un registro escrito, se deja atrás la Prehistoria y comienza la Edad Antigua.

Los egipcios, griegos y romanos también se asentaron cerca de ríos, y recorriendo todas las ciudades del mundo siempre veremos que se ubican en la proximidad de un curso de agua, para garantizar el desarrollo pleno de la vida de la comunidad.

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En el caso venezolano, Cumaná es atravesada por el Manzanares, Barcelona por el Neverí, Caracas por el Guaire, Valencia por el Cabriales, sólo por mencionar algunas de nuestras ciudades. En el país fluyen al menos un centenar de grandes ríos, cuyas cuencas abarcan más de 1000 m², los mismos han sido clasificados según su ubicación geográfica y características en ríos de montaña para aquellos ubicados sobre la cordillera andina, ríos llaneros para aquellos ríos sobre Los Llanos y ríos guayaneses para aquellos ubicados al sur del país. El río Orinoco, Apure, Meta, Caroní, Caura y Catatumbo; mientras que el canal de Casiquiare al sur, constituye un fenómeno hidrológico al enlazar las cuencas del Orinoco y el Amazonas.

No pretendo ahondar sobre la hidrografia venezolana, materia que me apasiona, pero de la que reconozco apenas soy un incipiente estudiante; quisiera subrayar la relación de nuestras ciudades con sus ríos, desde hace tiempo he venido alertando sobre la descarga indiscriminada de aguas servidas, directamente y sin tratamiento, sobre los cuerpos de agua; la falta de planificación urbana y la ausencia de políticas de saneamiento ambiental están atentando contra la vida de nuestros ríos.

La Revolución ha garantizado el acceso al agua potable a millones de familias, y es una necesidad vital replantear la relación cotidiana con nuestros ríos y cuerpos de agua, no podemos seguir de espaldas a los ríos, debemos resignificarlos como espacios para la vida y para el encuentro. Proteger nuestros cuerpos de agua, reforestar sus riberas y sobretodo evitar su contaminación. Que nuestros ríos recobren su esplendor y sean aguas vivas.

La confluencia

En hidrología,  una confluencia es la reunión en uno solo de dos o más cursos de agua, glaciares, o corrientes marinas, así como el punto donde esto ocurre. En pocas palabras Confluencia es donde aguas de otros lugares se juntan y lo conforman.

Aguas abajo de una confluencia, el lecho del río suele ser más estrecho que la suma de la anchura que tienen los dos ríos aguas arriba. Esa estrechez queda compensada por una mayor profundidad del lecho por el cual la corriente es también más rápida.

Hay una leyenda indígena que reza que el Caroní es una mujer y el Orinoco un hombre, de pueblos diferentes, que se enamoraron y lucharon con sus respectivos pueblos para poder consumar el matrimonio, que se manifiesta justo en la desembocadura del Caroní en el Orinoco. Y ese punto de encuentro es un recuerdo permanente de ese amor.

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Uno de los lugares más hermosos de Venezuela, y probablemente del mundo, es el encuentro de los ríos Orinoco y Caroní, en Ciudad Guayana, estado Bolívar. Y digo encuentro y no confluencia, porque en el punto espécifico de coincidencia se pueden distinguir las dos aguas, el Orinoco con su color amarillento producto de su lecho arcilloso y el Caroní color terracota producto de su recorrido por las rocas ancestrales del macizo guayanés. Sin duda una maravilla natural, que todas y todos los venezolanos debemos conocer y proteger.

Conocer nuestra Patria, recorrerla, amarla y protegerla es un deber de cada una y cada uno de los patriotas.

DesdeLaPlaza.com/Heryck Rangel Hernández