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En Netflix: Misterio a bordo (2019) Estafa con bombos y platillos

Misterio a bordo (2019)  está protagonizada por Adam Sandler y Jennifer Aniston

La mitad de las películas que ha hecho Jennifer Aniston podrían ir a parar directo a la basura.  En su mayoría son comedias flojas, insípidas que pasarán a la historia sin pena ni gloria. Ella es buena actriz, pero no ha tenido la suerte (ni la inteligencia) de elegir proyectos que la ayuden a elevar su carrera a otro nivel. Tiene años estancada y hasta ahora su destino no parece que presentará cambios en el futuro cercano.

Desde que alcanzó el éxito con Friends su carrera cinematográfica ha estado llena de fluctuaciones, de baches, aunque también de algunos aciertos. Tiene muchas comedias que han funcionado, pero sobre todo me gustó un thriller que hizo en 2005 junto a Clive Owen y Vincent Cassel: Derailed, en español fue titulado Descarrilados. Desafortunadamente no ha filmado nada semejante de nuevo. 

En Misterio a bordo comparte créditos con Adam Sandler, otro comediante que no siempre convence. Aunque he tenido muchísima más suerte al producir y protagonizar películas que no pasan desapercibidas por su calidad y su éxito con el público y la crítica.

Esta nueva película de Netflix, tampoco será ese largometraje que necesita Aniston para modificar el curso de su carrera. La cinta, que es uno de los estrenos más populares de la plataforma en estos últimos meses del año, no permite que pueda llegar más allá de ese rol harto conocido en el que se ha especializado y que copia sin ninguna vergüenza aquí como en tantas otras comedias bobas.

Sandler y Aniston repiten protagónico en este largometraje. Recordemos que trabajaron juntos en la divertida Una esposa de mentira (2011) o Justgowithit en su título original. En esa ocasión demostraron que tenían gran química juntos, desarrollando situaciones que realmente convocaban las risas.

No sucede algo parecido aquí. En Misterio a bordo no pasa nada. Se aburren y nos aburrimos con ellos viéndolos involucrados en una trama tonta y repetitiva. 

Misterio a bordo es una de esas películas de Netflix que parecen hechas del mismo modo en que se fabrican las latas de atún en una fábrica. Es un enlatado sin personalidad ni alma que además no tiene una resolución verosímil.

Hueca y pesada, el largometraje es un desastre desde el primer momento en que comienza. Sus personajes, en extremo caricaturizados, no generan empatía ni conexión.  Es imposible saber lo que pretendían sus realizadores: ¿convocar la risa? ¿entretener? No logran ni lo uno ni lo otro.

La película es comida rápida, una hamburguesa que no tiene sabor porque te satura el paladar tratando de abarcar un sinfín de géneros sin centrarse en ninguno.

Los personajes secundarios tratan de llenar los vacíos que los protagonistas (por más tonterías que hacen intentando ser graciosos) no logran rellenar. Ellos tampoco hacen  méritos, son sosos y vulgares.

No hay aspiraciones artísticas aquí, no hay necesidades expresivas ni ingenio para crear nuevas formas de contar un cuento conocido. La cinta es una estafa. No cumple lo que promete y aunque sorprende el despliegue técnico y de producción con el que fue realizada, sientes que estás ante un desperdicio: ¡qué ganas de invertir tanto dinero haciendo nada!

Finalmente, podría decir que Misterio a bordo es mediocre o mala. Pero creo que no merece ni siquiera ese calificativo.

@luisauguetol