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Enemigos para existir, aliados para subsistir

Hay gobiernos que basan su existencia en la creación de un enemigo que le da esencia y justificación a todos sus actos. También necesita de aliados pero, en importancia, éstos están un peldaño más abajo en la apreciación y necesidad. El Enemigo le da sentido, el aliado compañía.

 

La segunda guerra Mundial fue, además de una tragedia que se llevó millones de vida, un gran negocio para algunos países entre ellos EEUU. Con una mínima inversión en vida, ganó mucho económicamente. El no haber sufrido daño en su territorio y haber desarrollado la industria mediana y pesada, que llevó a potenciar su economía. Más allá que con el plan Marshall hizo que toda Europa dependa de sus préstamos creando un lazo de dependencia económica. Así el gran triunfo fue que, antes de finalizada formalmente la guerra, EEUU impuso al resto del mundo su moneda como patrón monetario, además creó los medios para que ese sistema se mantenga, Fondo Monetario Internacional y la Banca Mundial fueron instituidas para ese motivo.

Todas estas acciones en un mundo que decía haber superado la etapa de los dictadores y los imperialismos, por lo tanto necesitaban de una justificación que los avalará. Y que mejor justificación que un enemigo. Un enemigo que ponga en peligro la estabilidad del mundo capitalista con su marea roja de obreros. El mundo estaba dividido en dos y, EEUU señalaba y atemorizaba al resto del mundo con la marea roja que iba a desestabilizar las vidas “respetables” de occidente, mientras esclavizaba y ponía bajo su “protectorado” al resto de los países. A su vez Rusia, transformada en Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas pregonaba el mismo canto pero con la letra invertida. El consumismo y el capitalismo destruirán a los obreros y las conquistas alcanzadas. Los dos enemigos se necesitaban para justificar ciertas acciones, macartismo por un lado, purgas a Siberia por el otro.

Pero no todo es eterno y, los enemigos no son excepción. La URSS se desarmó por sus costuras. La cortina se levantó y entró la libertad. Muy poético pero lo que realmente pasó fue que hubo una gran inmigración y en el lugar de libertad en Rusia tomaron el poder las mafias de las drogas, prostitución, petróleo, energía nuclear y hasta ahora no largaron el poder. ¿EEUU se quedó sin enemigo? Por supuesto que no. Como sacado de un libro de cuentos, cuando el Tío Sam peleaba a los rojos que se querían apropiar del gas del mundo, puso de su lado a los tres Reyes Magos. Hasta que no habiendo oso rojo para pelear en vez de magos amorosos vio a Mahoma persiguiéndolo con una cimitarra. Presto el Tío Sam tomó la bandera de la libertad y la ¿democracia?

El enemigo pasó de una estrella roja a una media luna blanca, pero los horrores y aberraciones que justificaban eran los mismos.

¿Y por casa cómo andamos?

La teoría del enemigo viene de la misma época que en el gran país del norte, acá no eran comunistas, eran Peronistas. No eran capitalistas, eran Antiperonistas. Desde 1955 esa antinomia dividió al país en dos bandos inexpugnables. Se llegaron a bajar cuadros y pintar de negro rostros que estaban en libros. El anti peronismo existió hasta que el peronismo se hizo su propio enemigo. Y la mano derecha y la mano izquierda se pelearon entre ellas. Los bosques de Ezeiza se llenaron de manos colgadas.

Hasta ahora, que el enemigo pasó a tener el rostro del Kirschnerismo. Todo es culpa de ellos, la herencia recibida, las deudas, que los pobres se crean ricos y que el mundo sea un caos. Encontrando nuevos e impensables aliados, bajo el lema el enemigo de mi enemigo es mi amigo en el 2015 se juntaron agua, aceite y vinagre y formaron Cambiemos, que trajeron la vieja teoría de cambiar todo para que todo vuelva a estar igual. Lamentablemente el resultado fue una ensalada cuya lechuga es el pueblo y las medidas económicas son las cebollas que nos hace llorar.

Pero este fenómeno no es sólo en la Argentina, el mundo necesita de otro enemigo. Como el movimiento islámico se da con unos pocos actos terroristas en Europa y Norteamérica pero, muchos en Asia y África lo cual a la mayoría le importa muy poco, es necesario tener otro enemigo a quien apuntar más en casa y, ahí surge el POPULISMO. Los que antes eran gobiernos sociales con tendencia a una sensibilidad popular y, que ponían el estado al servicio del pueblo y no del poder económico. Ahora son los gobiernos llamados Populistas como en Venezuela, Brasil, Argentina.  Los más puristas hablan de Populismos de derecha y de izquierda. División que deja en claro que el poder, como los próceres que figuran en los dólares, no tienen brazos ni manos.

Para la estúpida situación

de los grandes que necesitan,

enemigos para existir

y aliados para subsistir.

¿Cuándo no haya aliados,

porque todos se han vuelto enemigos?

¿Y cuándo no haya enemigos,

porque todos han sido destruidos?

¿Los grandes se van a autodestruir?