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De esclavos y plebe a clase trabajadora

Si se hace un análisis detallado de cómo se componía la sociedad en la antigüedad, se puede apreciar que la clase trabajadora es heredera de los esclavos y la plebe. Nada cambia sólo los nombres.

La democracia Griega para algunos es la infancia de esta democracia que renació con la Revolución Francesa. Con razón, una infancia a la que se le olvidaron cambiar los pañales. ¿O adolecemos de los mismos defectos que esa incipiente democracia? Atenas la cuna de la democracia donde participaban todos los ciudadanos. Ahora bien, la población total de Atenas era de aproximadamente 300.000 habitantes de los cuales sólo 45.000 eran considerados ciudadanos. Esa condición no sólo era adquirida por ser hijo y nieto de ateniense por parte paterna y materna sino, también por el nivel de ingresos económicos proveniente de los esclavos. El resto de los 300.000 descontando los Metecos, habitantes de otras ciudades que vivían en Atenas y eran libres que podían ejercer oficios artesanales o ser parte del ejército pero, pagaban el doble de los impuestos.

Los ciudadanos vivían del trabajo de los esclavos en agricultura, ganadería y artesanías. La excusa era que tenían que tener el tiempo necesario para ejercer el gobierno. La única diferencia con el Imperio Romano es que los atenienses tenían el derecho de ejercer el poder cada uno de los 45.000 durante un tiempo en el Ágora, los romanos lo hacían en el Senado pero eran menos, el resto era la Plebe, el pueblo que trabajaba y mantenía a los gobernantes.

Cuando los Hunos invadieron el mundo occidental, se dio inicio a la ruptura del imperio romano produciéndose un desmembramiento del mismo. En los años subsiguientes y con sucesivas olas de invasión desde oriente, salvo las ciudades cercanas a Roma, las poblaciones se encontraban desprotegidas y eran devastados. Eso hizo que los grandes señores del caído imperio, con el apoyo de la nueva iglesia Católica, asentaran las bases para que se continuara el sistema imperial en un sistema de reinos y nobles con los títulos de Conde, Duques y Principados. De esa forma el feudalismo nace como una protección y una forma de gobierno. El campesino que trabajaba la tierra, el artesano, el carpintero, el herrero, empezaron a situarse cerca de las ciudades amuralladas de estos señores, que a cambio de impuestos y servicios, les daban protección. Y el reino de los cielos bajó a la tierra, llenándose de bienaventurados pobres.

La plebe poblaba las campiñas que rodeaban los castillos amurallados. Pegados a los mismos y bajo la mayor protección de los señores o de los religiosos, otra clase social empezó a dar sus primeros pasos. La burguesía crecía bajo la sombra de los grandes castillos, mientras que el campesinado seguía con un régimen esclavistas, la burguesía cerca de los grandes señores iban acumulando poder y riquezas. Mientras los señores feudales acumulaban armas, los burgueses acumulaban monedas.

Fueron esas monedas que le permitieron comprar al señor Feudal, que le permitieron sostener a los grandes monarcas, uno es más manejable que muchos y que a la larga le permitieron tomar el poder en la Revolución Francesa, creando el primer slogan de marketing para vender las bondades  del cambio de poder de los Monarcas a ellos y, haciéndole creer a la plebe que todos tenían el poder. Libertad, Fraternidad e Igualdad y el que no estaba de acuerdo era guillotinado.

Dos cosas favorecieron al burgo tomar el poder, el descubrimiento de América, creó un gran mercado no sólo de productos sino de mano de obra barata y, la revolución industrial que hizo que el campesino se volviera obrero más dominable, ya que no contaba con el sustento propio del campo.

Miles de años después en el que los no-ciudadanos atenienses miraban a los ciudadanos gobernar, los hoy ciudadanos asalariados, choznos de aquellos, ven a los CEOS, choznos de los burgos, gobernar. Nada ha cambiado, solo es cuestión de nombres.