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Joker (2019): ¿En qué puede convertirte el mundo?

Joker (2019) está en cartelera a nivel nacional

 

“Desprecio a los hombres si fuera Dios no los perdonaría nunca” dice Francisco Galván en Él (1953) de Luis Buñuel. Esta frase bien podría definir Joker (2019) de Todd Phillips, la película oscura sobre uno de los personajes más populares del universo de superhéroes.

En Joker (2019), El Guasón, como lo conocemos en América Latina, deja de ser un tipo divertido y ridículo. Deja de dar risa y de ser una caricatura. Aquí le dan cuerpo y personalidad para contarnos su historia y sobre todo para presenciar su transformación.

Protagonizada por Joaquín Phoenix y Robert De Niro, la cinta es una metáfora moderna sobre las consecuencias de la falta de empatía, el cinismo y las desigualdades que todos podemos presenciar a diario en cualquier rincón del mundo. Aunque como las buenas películas puede suscitar múltiples interpretaciones.

En un principio cuesta un poco de entender y quizás parezca hasta aburrida, sin embargo, a medida que avanza te atrapa sobre todo por la simpatía que despierta su protagonista.

Arthur Fleck (Joaquín Phoenix) es el rarito de la clase, el que está fuera del orden que la sociedad impone, ese que desea encajar, pero no lo logra. El que está solo porque genera resquemor en su entorno. Podríamos verlo incluso como “El minotauro” tal y como lo definió Julio Cortázar en la entrevista que le realizó Joaquín Soler Serrano en 1977 para Televisión Española: “el hombre libre, el hombre diferente y que por lo tanto es el hombre al que la sociedad, el sistema encierra inmediatamente”.

A Fleck la sociedad le pasa por encima e ignora constantemente, hasta que aparece la ira para vengar las limitaciones de su hasta entonces patética existencia.

A diferencia de las películas del universo superhéroes, Joker (2019) es densa, pesada y triste. No es una cinta de acción, posee una melancolía que te hace sentir pesimista. Desata tus peores pensamientos. Tu lado más oscuro.

Es muy difícil que no puedas sentir como verdad todo lo que se te cuenta. La Ciudad Gótica de ficción se parece mucho al mundo en el que vivimos. En China o en Caracas el mal nos rodea constantemente, tentándonos para que le entreguemos nuestra energía.

Para todo ser humano es complicado resistir la tentación de la revancha si puede cometerla. En la cinta la celebras: bailas y cantas con El Guasón. Aunque en el fondo sabes que hay algo que no está bien.

Precisamente este tipo de reflexión que genera la película podría entenderse como una apología. Como una forma de comprender y por ende perdonar las acciones del protagonista.

No obstante, siento que precisamente sucede lo contrario, no podemos celebrar “el triunfo” del Guasón. Solamente asistimos a su debilidad al permitir que el entorno lo aleje  completamente de su verdadera esencia.

Es en este punto que el largometraje cobra sus verdaderas dimensiones, sin pretender ser moralista ni dar lecciones, genera cuestionamientos.

¿Cuáles son las consecuencias del mal? ¿Somos capaces de sobreponernos a lo peor o estamos condenados a ser el producto de nuestras circunstancias? ¿Un mundo miserable, poco empático y egoísta es capaz de crear gente con características similares?

Estas y otras dudas se nos imponen al ver Joker que parece repetirnos constantemente una frase que de seguro ya has escuchado: el mundo crea sus propios monstruos.

@luisauguetol