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La infantería bolivariana del periodismo

«Somos libres y escribimos en un país libre;

y no nos proponemos engañar al público»…

Correo del Orinoco

1a Edición 27 de junio de 1818

La guerra independentista, como totalidad, que encabeza Simón Bolívar desde Colombia a partir de 1810, es un proceso complejo que no se reduce a la confrontación militar sino que contempla determinaciones económicas, políticas, jurídicas y todo un sistema de creencias que enfrentan –al menos- dos culturas, la del conquistador y las del conquistado.

En ese contexto nace un nuevo producto comunicacional concreto, que tuvo su primera edición desde Venezuela, el 27 de junio de 1818, con el nombre de Correo del Orinoco. Fue, sin dudas, la síntesis de la dialéctica del vencer y convencer que es característica de toda guerra en la que no solo los sables y la pólvora dirimen las contradicciones de clases.

Cada despliegue en los campos americanos de batallas planteaba a los ejércitos enfrentados, el desafío de alcanzar la síntesis al vencer. Para los patriotas, liderados por Bolívar, se trataba de alcanzar la independencia, derrotando a los defensores de la realeza española que encabezaba Fernando VII y que se habían adueñado de los territorios y culturas originarios de Abya Yala.

La tesis de convencer se mueve dialécticamente en una relación de confrontación con el vencer. Cada choque de los ejércitos enemigos, expresa en esencia, la confrontación de clases que va perfilando la historia pre y post-independentista, en Venezuela, en la Gran Colombia, en Nuestramérica y –de alguna manera-  en el mundo entero, por sus consecuencias.

Al igual que en la metodológica explicación que nos ofrece el filósofo alemán G.W.F. Hegel, a través de la “dialéctica del amo y el esclavo”, en esta dialéctica Bolivariana “el amo se convierte en el esclavo del esclavo”, es decir, la pretensión de convencer está en el vencer y, mientras “los ejércitos ganan batallas, el Correo del Orinoco gana la guerra” en el movimiento dialéctico de definición hegemónica.

Hegel concluía en su reflexión sobre la dialéctica que “el amo termina siendo esclavo del esclavo”. De esa manera los individuos se expresan históricamente en sus contradicciones (entre unos y otros), dando lugar a la autoconciencia de los seres humanos. Recordemos que se trata de una forma de razonamiento por oposición de tesis (tesis y antítesis) que conduce a nuevos conceptos (o nuevas realidades, en un sentido histórico de la dialéctica materialista profundizada por Marx) o a la síntesis, que supera esa contradicción de tesis y antítesis. El “vencedor”  es el vencido del “convencedor” o el verdadero vencedor, como síntesis, es un convencido de una nueva condición real: algo así como la categoría de “hombre nuevo” (hombre convencido y convencedor) a la que se refiere Ernesto Che Guevara, quien considera que éste es el resultado (“aún a riesgo de parecerle ridículo”) de una transformación radical que compromete conciencia y valores en una revolución cultural que está movida, revolucionariamente “por profundos sentimientos de amor”.

Ese pertrecho de guerra

El soldado Simón Bolívar era un estratega que no solo condujo ejércitos y libró cruentos combates por la Independencia, sino que también se plantó en el terreno de las ideas y, al lado de las espadas, se procuró una imprenta entre sus pertrechos de guerra. Lo logra en 1817 cuando, finalmente, trae una imprenta desde Haití. Al poco tiempo ya aparecería el primer número del semanario Correo del Orinoco, esa síntesis del movimiento dialéctico entre vencer y convencer, publicada en castellano, francés e inglés, para mostrar al mundo las verdades comunicacionales resultantes de enfrentamientos entre soldados armados y sus expresiones en el campo de las ideas.

El 27 de junio de 1818, circula entonces por primera vez, desde Angostura, el Correo del Orinoco, órgano fundado por orden de Bolívar a favor de la causa patriota y cuya última edición se vería, casi cuatro años después, el 23 de marzo de 1822, con un total de 133 números publicados. Es un medio para la guerra, para vencer y convencer, desde la dialéctica que ella misma encierra.

En esa perspectiva de inspiración filosófica dialéctica, proponemos hacer la evaluación del Bicentenario del periódico Correo del Orinoco, que nace para acompañar contramediáticamente la Batalla de Carabobo que, en 1821 sella simbólicamente nuestra independencia.

Porque todavía somos colonia, porque la independencia no está completa y porque 200 años después el imperialismo sigue imponiéndonos su guerra. Ahora, cuando en el siglo XXI Venezuela desarrolla su Revolución para acabar con esa y todas las guerras, desarrollando transformaciones radicales, con inspiración Bolivariana, es cuando se entiende la iniciativa del Comandante Hugo Chávez al organizar y lanzar el Correo del Orinoco para una nueva era. Era que se inicia en 2009 para perseverar en ella, con las características de la misma dialéctica de vencer y convencer, desde el periodismo, desde la perseverancia contrahegemónica y la batalla de ideas.

El periodismo, la imprenta, los medios radioeléctricos y el complejo de tecnologías que hoy sirven de soportes para las ideas, mantienen viva la dialéctica que se hace síntesis en un medio que es mucho más que un nombre o una marca: el Correo del Orinoco es –desde esa perspectiva y 200 años después- el salto que prefigura la sociedad nueva. Una referencia para las luchas contra el pensamiento único, para la batalla de ideas y contrahegemónicas, para la síntesis necesaria en esta dialéctica.

Ilustración: Xulio Formoso