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Lo que está bien y lo que está mal

Desde pequeños nos han enseñado “lo que es bueno” y “lo que es malo”, según ellos (los que enseñan), pero verdaderamente somos quienes decidimos a propio juicio  lo que está bien y lo que está mal aunque hay cosas que se pueden generalizar y a su vez encasillar dentro de estos dos conceptos, sino se podría decir que no se está en el mismo mundo sino en uno paralelo.

Pero a muchos o a casi todos, por no decir todos, se les olvida enseñar qué puedes tú como ser humano que eres, hacer valer tu albedrío de la mano o tutoría de la maestra más sabia que existe, la vida. Pues sí, algo tan sencillo y tal vez cliché, pero a profundidad lo que aquí quiero resaltar es que hace falta más para que un individuo sea capaz de razonar lo que está bien  y  lo que está mal , para que pueda visualizar y así luego materializar cualquier cosa que pueda imaginar, pensar, soñar.

No es suficiente con literatura, historia, matemáticas, física, etc; mucho menos es suficiente con una religión, porque si a ver vamos, la religión es geográficamente arraigada, me atrevo a decir que fue creada para controlar masas, para explicar esto mejor, si hubiese nacido en la India seguramente creyese en Buda.

Se necesita que “los que enseñan” (sean padres, tíos, abuelos o profesores) te muestren más opciones, otra parte de la historia, ayuden a crear hábitos de lectura e investigación para que sea el individuo mismo quien “descubra” su verdad y elija entre “lo que es bueno” y “lo que es malo”. Más niños llenos de experiencias reales, tangibles, que puedan asociar a algún aprendizaje, que puedan recordar y lo aprendido trascienda a lo largo de su vida, más empatía por parte de los que enseñan, liderazgo y no superioridad.

Nuestros mentores de vida deben darnos más cucharadas de realidad, así el individuo no tendrá que esperar llegar a una universidad (si es que corre con suerte de poderla cursar) y así no quedar en lo que para mí es mediocridad, un ser que solo sabe lo que alguien más quiso mostrarle.

No es que me queje de mi educación o que no le esté dando valor, por el contrario, agradezco porque de otro modo no sería quién soy hoy, lo que coloco en ojo crítico es que incluso pudo ser mejor desde antes. Grano a grano todos podemos ser superhumanos si así lo proyectamos desde que aún nos agarran las manos, para cruzar, para pasar, para caminar.

No es tarde para comenzar a aplicar con tus herman@s, prim@s, ahijad@s, sobrin@s, con el hij@ de tu amigo, con tu hij@ o con cualquier niño con el que formes nexo. Dale la oportunidad de entrar en curiosidad, cuestionar, averiguar y que en un futuro no tan lejano se convierta en una persona única e inteligente que no se deje engañar por la gente, que pueda elegir con discernimiento lo que está bien y lo que está mal, que tenga su propia verdad sobre sólidas bases y nadie pueda inculcarle algo de lo que no conoce en realidad.

Ayudaremos a este individuo a tomar mejores decisiones y le evitaremos vivir experiencias tan complicadas, ya que mientras más grande, el nivel de complicación va aumentando progresivamente a medida que se adapta a la edad. Sin embargo, este tipo de situación disminuirá porque podemos darles más, enseñarles más, mostrarles más.

No olvidemos nunca dejar de enseñar lo que sabemos y lo que creemos pero siempre demos paso a otra opinión a otra verdad y que cada quién proclame su éxito según su inigualable visión.

Si llegaste hasta aquí, pues ¡Gracias por leerme!

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