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Medio Oriente: El llanto que no cesa

Revisando viejos papeles encontré dos historietas (de una época que soñaba con ser historietista), en ellas se hacía referencia a la guerra en Medio Oriente entre Árabes e Israelíes y a la sed del petróleo que el mundo capitalista tiene. Tienen fecha de los años ’90. Lamentablemente nada ha cambiado, como se ve cuando las comparo con poemas más actuales.

¿Cuántas balas?

¿Cuántas balas son necesarias
para formar un símbolo?
Y David que quizás está en los cielos,
se pregunta si la sangre palestina,
tan Semita como la de él,
Coronar una nación
sobre huesos de hermanos,
sobre odio y muerte.
Decir tantas palabras, inútiles.
Dar tantos gritos, inútiles.
Un niño está muriendo en Gaza
y mi poesía muere en Argentina.
07/2014

Mecido por el mar

Un niño mecido por el mar,
ya no duerme ni sueña.
Quedó enganchado
en la punta del iceberg
de la miseria humana.
Todos somos refugiados,
MENTIRA,
(aunque me sienta parte,
no lo soy).
Todos somos humanos,
MENTIRA.
Todos somos iguales,
MENTIRA.
Mientras nos midamos
por el valor de un papel impreso
con muchas medidas de seguridad.
Seguridad que no tuvieron esos niños
que ya no duermen ni sueñan
mecidos por las olas del mar.
09/2015

Palabras

Palabras, palabras, palabras.
Tantas palabras dichas,
tantas palabras por decir,
tantas palabras que se dicen.
Y discursos serios que defienden,
discursos serios que atacan,
discursos serios que nada.
Palabras, palabras, palabras.
Y conferencias serias que explican,
conferencias serias que complican,
conferencias serias que nada.
Palabras, palabras, palabras.
Y charlas de café que discuten,
charlas de café que ríen,
charlas de café que nada.
Palabras, palabras, palabras.
Tanta palabras dichas,
tantas palabras por decir,
tantas palabras que se dicen.
Tantas palabras y ninguna sirvió.
Nada valieron, nada explicaron,
frente a ese niño pequeño,
que en una calle de Basora
lloraba desconsoladamente
de hambre, de sed, de miedo,
de soledad por su padres
que ya no estaban.
Y palabras, palabras, palabras
que de nada sirven,
que nada valen
frente a un solo hecho,
a una sola lágrima.
Y palabras, palabras, palabras.
12/2010