Desde La plaza » Columnistas » En Netflix, El niño que domó el viento (2019) Fe creadora

En Netflix, El niño que domó el viento (2019) Fe creadora

El niño que domó el viento está basada en una historia real

¿Qué se puede hacer en una situación trágica: huir o enfrentarla? ¿Cómo tener fe cuándo tu propia vida está en riesgo? El niño que domó el viento brinda una respuesta extraída de la vida real para estas preguntas. Una respuesta que narra una posibilidad, una forma de enfrentar las malas jugadas del destino. Un modo poco común e inesperado de lograr lo improbable. Como toda historia  potente es un relato sobre acciones extraordinarias.

Las narraciones basadas en hechos reales frecuentemente son más estremecedoras que las de ficción porque la realidad siempre puede ser más hiriente. En este caso, el relato sobre la vida real del ingeniero William Kamkwamba nos permite acercarnos a una historia cruel, pero bella a la vez.

El destino de algunas personas los obliga a vivir situaciones límite y a poner en práctica toda su creatividad para superarlas. Algunas existencias comienzan mal, se desarrollan bajo una mala estrella y necesitan de un gran amor propio y fuerza interior para  vivirlas con dignidad y alcanzar el éxito. Ser feliz no es una posibilidad al alcance de todo el mundo.

El niño que domó el viento, disponible en Netflix, narra precisamente la historia de ese tipo de personas. Gente que en apariencia nació bajo una estrella casi apagada y que han tenido que hacer lo impensable para encenderla.

Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) dirige y protagoniza esta cinta que narra la vida y los comienzos difíciles de un ser humano soñador y creativo: William Kamkwamba, quien nunca estuvo dispuesto a darse por vencido ante la miseria que rodeó su infancia.

Quizás porque sabes desde la primera escena que la película está basada en un hecho real cuando comienzas a verla no te importa su lentitud. La forma parsimoniosa en que se desarrollan las circunstancias. Al parecer el director pretende meternos en el relato poco a poco para que podamos adaptarnos a la realidad que presenciamos en la pantalla. No es fácil, porque cuesta adecuarse a ese universo lleno de limitaciones.

Sin embargo, a pesar de su ritmo, la cinta logra atraparnos porque sus personajes en esencia son muy similares a cualquier ser humano que desea progresar en la vida y ven sus posibilidades limitadas. ¿Cómo progresar en circunstancias adversas? Esta es otra pregunta que responde El niño que domó el viento, una cinta para (y sobre) sobrevivientes.

La película narra un hecho real basándose en una premisa: los cambios deben provenir del interior, nada fuera de uno mismo puede ayudarlo a transformar su realidad. Esto se debe a una simple razón: el más interesado en vivir mejor es uno, si a ti no te importa tu suerte, a nadie más le interesará.

Esta premisa es la que enriquece el testimonio que brinda el filme sobre lo importante que es creer en uno mismo para seguir adelante.

Actuaciones maravillosas apoyan la puesta en escena de la película que mejora en su transcurso hasta su inolvidable final.

@luisauguetol