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Razones para ver “Una mujer fantástica” la película chilena ganadora del Óscar

La película posee momentos de gran belleza, metáforas visuales sobrecogedoras

 

Con frecuencia lo hermoso se esconde detrás del disfraz de lo diferente, aunque para muchos ser distinto es sinónimo de ser indeseable. Desde tiempos inmemoriales, los prejuicios de la sociedad abren una caja de Pandora llena de rencor y malas intenciones. Ser distinto es castigado de diversas formas. No encajar puede ser un pasaporte al infierno.

Una mujer fantástica reflexiona tal vez sin querer (no es una película con moraleja) sobre el odio ante la diferencia. Escarba (y muy bien) en el alma humana y extrae lo mejor (el amor, la confianza, la amistad) pero también lo peor (la estupidez, el rencor, los prejuicios) para brindarnos un experiencia conmovedora.

La película chilena que ganó el Óscar este año y que le ha brindado fama a su director Sebastián Lelio y a su protagonista, la actriz transgénero Daniela Vega, es un viaje por diversas emociones humanas. Sobre todo las relacionadas con la capacidad de empatía.  

El filme posee momentos de gran belleza, metáforas visuales sobrecogedoras que dicen mucho más que sus diálogos precisos y puntuales encargados de generar una atmósfera introspectiva.

La cinta te hace cuestionar conceptos que en apariencia están muy claros, al menos para la mayoría de la gente. Sin proponérselo te lleva a  debatir tus propias creencias. ¿Qué es la identidad? ¿Qué significa ser mujer u hombre? ¿Realmente debemos juzgar las intenciones de los otros y el modo en que han decidido vivir sus vidas? ¿Qué determina la identidad de las personas?

La historia de Marina, una chica transgénero que vive un romance con un hombre veinte años mayor, propone esas y otras preguntas que quedan vagando en el pensamiento una vez concluye.

No importa que esas interrogantes no tengan respuestas. Se nota que Una mujer fantástica no pretende dar lecciones. Es simplemente una historia que bien podría ser la tuya o la de cualquier persona que no encaje en los patrones socialmente establecidos.

La cinta muestra lo absurdo y banal que resulta insultar, humillar y destrozarle la vida a otro ser humano por el simple hecho de no entenderlo. Expone pormenorizadamente lo superficial que resulta juzgar a alguien por su condición sexual, género o raza.

Sutilmente propone cuestionamientos universales a través de un relato que pudo haber sido condescendiente y sin embargo no llega a serlo en ningún momento. No se puede sentir pena por su protagonista, por el contrario, ella genera admiración porque refleja lo importante que es tener dignidad para resistir (sin que te destruyan) los ataques más insólitos y crueles. 

@luisauguetol