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El recule indeseado de Eduardo Fernández

Maracaibo,Venezuela,03/02/2016 Participacion del politico venezolano Eduardo Fernandez en foro Frente al 2016, realizado en el salon Hugo Montenegro de la Facultad de ciencias Politicas y Juridicas de LUZ.

De no haber sido por la inflación inducida por los padres de la guerra económica que no perdona ni al PVP de un cándido globo, hubiese salido en carrera a comprar unas cuantas “bombas” y armar una fiesta para celebrar la postulación de Eduardo Fernández como candidato a la elección presidencial del 22 de abril, por parte de Copei. ¿Un hijo de la izquierda como yo, aupando a alguien de la derecha como él?: sí. ¿Fin de mundo?: no, y paso a explicarlo.

En primer lugar, los veteranos de la política –de los que Fernández y Copei forman parte- ya se convencieron de que los amoríos con los atajos golpistas (que ellos mucho apoyaron) perecieron justamente al rodar por allí: por los atajos. Por esa vía no tienen vida, y de eso parecen haberse convencido. Da la impresión que decidieron abandonar a quienes en un triste momento se les presentaron como falsos y bélicos mesías sobre cuya conciencia (ojalá la tengan) siempre oscilará el peso de la autoría intelectual de irresponsables y reprochables acciones que dejan incontables compatriotas asesinados, deudos eternamente adoloridos y heridas que solo el largo transitar del tiempo se encargará de sanar.

El adecentamiento (por darle un nombre cortés) de nuestra arena política, es una necesidad. Si Copei y Fernández así lo entendieron y están dispuestos a asumir su rol en pro de ese objetivo, no tengan la menor duda de que el país sabrá agradecérselo en la misma medida que le reclamó haber abandonado en mala hora el carril.

En cuanto a Fernández, dicen que no aceptó la invitación y ojalá lo reflexione. Sería un gran contendor si quienes dictan las líneas desde el imperio le permiten mantenerse en la candidatura. Ofrecería la demagogia que caracteriza a su grupo y nadie le creería, pero tendría algo a su favor: no convocaría nunca a la violencia ni al derramamiento de sangre en las calles, como han hecho quienes pretendieron encarnar su generación emergente. Si dice que sí, salgo a comprar los globos.

¡Chávez vive…la lucha sigue!