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Qué bonita cosecha

Por: José Miguel Sequera

Qué bonito momento está pasando Venezuela en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, hacía mucho tiempo que no experimentábamos una cosecha de medallas y diplomas como la que nos han brindado este año los atletas de nuestra Generación de Oro.

Es grato saber que la juventud venezolana tiene ese espíritu de lucha y esas ganas de siempre salir victoriosos en cada una de las actividades en las que se desempeña.

El talento venezolano definitivamente no tiene fronteras, en el mundo somos ejemplo de constancia, dedicación, mucha lucha. Y es que no la hemos tenido fácil, menos en el mundo deportivo, millones de historias relatadas por sus protagonistas hablan de esas dificultades, viajar sin ningún tipo de apoyo económico, solo con lo que tienes en el bolsillo, incluso a Juegos Olímpicos, cuestión que se repetía mucho en épocas donde gobernaban ciertos personajes que no vienen al caso. Pero que en ellos recae el peso de vivencias muy amargas para quienes hoy en día son nuestras Glorias Deportivas y que aún con todas esas dificultades lograron darle a nuestro país grandes triunfos y medallas que son hoy en día la cara bonita de ese pasado no tan agradable para nuestro deporte.

20 años pasaron para que Venezuela volviera a ver en el podium olímpico a uno de sus guerreros, pareciera mentira… pero en los últimos años ese panorama cambió drásticamente. La inversión social se multiplicó considerablemente, creció el apoyo a nuestros deportistas y los resultados están a la vista, un nuevo campeón olímpico, 3 nuevas medallas en Olimpiadas, Plata en atletismo (Yulimar), Bronce (Estefany en BMX y el Caciquito Finol en Boxeo), diplomas olímpicos, delegaciones más nutridas en cada uno de los eventos más importantes del ciclo olímpico venezolano.

Es un hecho que se están viendo los frutos de ese esfuerzo titánico por rescatar lo que se había olvidado 17 años atrás, motor fundamental para tener una sociedad más sana, sin vicios y con una cultura deportiva de calidad, el trabajo es arduo y constante, nunca se descansa, pero las satisfacciones y alegrías que nos dejan son la mejor recompensa.

Sigamos creyendo en nuestra Generación de Oro, sigamos enorgulleciéndonos con sus triunfos y participaciones representando nuestros colores patrios, sigamos apoyando su desarrollo y crecimiento, una pita para los que esperan que no les vaya bien en sus competencias, son personas sin alma ni sentimiento ni amor por lo nuestro.

!VIVA VENEZUELA! VIVA NUESTRA GENERACIÓN DE ORO.