La Copa suma goles, buenos partidos, y más esperanzas

Goles son amores. Y se sufren y se gritan parecido cuando son y cuando no son. Si no me creen, preguntele a los dueños de casa de la Copa América 2015.

En lo que hasta ahora es el mejor partido del campeonato, chilenos y mexicanos regalaron un juego de infarto. Tres goles por lado, más dos que eran pero el árbitro dijo no.

Los amantes del “podría haber sido”(entre lo que se cuentan muchos periodistas) dijeron que Chile debió ganar con esos dos orsais mal cobrados. Los pregoneros del “mereció ganar”tuvieron allí su titular preferido. Pero los goles no se merecen, se hacen.

Y aunque se ataque con seis ¡con seis, como Chile contra México! a veces no alcanza.

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“Chiquito Romero salvó a Argentina”, le escuché decir a un comentarista de por estos lados, conchabado por una cadena de televisión vía satélite, al terminar otro partidazo de las últimas horas: Argentina 1 – Uruguay 0. El periodista se refería asía la reacción magistral del 1 de la albiceleste, cuando con su equipo arriba en el marcador y el reloj en 89 minutos le tapó un cañonazo a Abel Hernández. Era el empate, pero no fue.

Pero dejemos a los mercaderes y a los pregoneros con sus ucronías y miremos para adelante.

¿La de ayer fue la victoria que Argentina necesitaba para no desesperarse, agarrar confianza y esperar prácticamente clasificada a cuartos al rival más débil? Ya veremos. Jamaica, con un pie afuera de la Copa va a jugar tranquila, para aguarle a los de Martino el sueño de seguir creciendo, enchufar el fondo duro con los “galácticos”de adelante y, detalle no menor, esquivar a Brasil en cuartos.

“Que cada día juguemos mejor por más tiempo es una buena sensación”, dijo Javier Mascherano. En el sur del sur, cuarenta y cinco millones que quedaron (quedamos) el año pasado con el grito de campeón atravesado en la garganta le toman (le tomamos) la palabra, subidos a la misma esperanza.

¿Quésigue? Hoy Brasil se mide con una Colombia que va por todo. Todavía esperamos a James y a Falcao. ¿Aparecerán? Es ahora o nunca. Y mañana la Vinotinto. Si de esperanzas hablamos, ésta también tiene un pueblo completo atrás.

Es que el fútbol no es como la vida. En la vida las esperanzas chocan a menudo con realidades que estaban ahídesde antes. En el fútbol no. En el fútbol cada nuevo partido es un cuaderno en blanco, es la esperanza de que todo lo que soñamos puede y va pasar.

Rueda el balón, señoras y señores. Muerte a las ucronías, vida a la esperanza.

 

DesdeLaPlaza.com /  Marcos Salgado