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El reto oculto tras la creación de una nueva política económica global

¿Es la economía el motor del mundo? Para el economista y filósofo británico Adam Smith “El único presupuesto bueno es el presupuesto equilibrado” y esta premisa por trivial que resulte pareciera concebirse más como un reto a superar para los gobiernos del mundo que como un punto de partida para impulsar el desarrollo de sus países. Sin embargo, otros pensadores como el francés Charles Fourier van mucho más allá de una realidad numérica al proferir que “como primer problema de Economía Política, se debe estudiar el modo de transformar en propietarios a todos los jornaleros”.

Por tal motivo, y ante las diversas posturas encontradas, todo pareciera indicar que el origen de los descalabros económicos a nivel mundial se pierde en la noche de los tiempos, y el común denominador de la mayoría, más allá de preguntarse en qué momento ocurrió la ruptura del equilibrio de las finanzas globales, prefiere aceptar que hay un tema económico a resolver en este momento y del cúal debemos ocuparnos cuanto antes.

¿Son los estados de emergencia la señal de auxilio en la economía moderna?

Los estados de excepción en materia económica no representan ninguna novedad para el escenario político global. A partir de la crisis económica que se generó en 2008 y que por el momento no pareciera tener un periodo de resolución claro, países como Estados Unidos han dictado decretos que buscan tratar de paliar la apremiante situación de las finanzas públicas como lo fue la Ley de Estabilización Económica de Urgencia de 2008 encabezada por el presidente de aquel entonces, George W. Bush y el Secretario del Tesoro Henry Paulson ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas subprime.

En el mismo orden ideas, debido a la crisis de liquidez de septiembre del mismo año, el gobierno del Reino Unido dictó en aquel entonces un plan de rescate financiero por la suma de 500 mil millones de libras esterlinas (aproximadamente 850 mil millones de dólares) que según el primer ministro británico de aquel entonces, Gordon Brown, “buscaba restaurar la confianza en el sistema bancario y colocaría a los bancos sobre una base más fuerte”.

La crisis económica global ha obligado a tomar medidas en los últimos 6 meses

Contrario a lo que se pudiera creer o a las señales de estímulo que intentan dar las grandes voces económicas a nivel mundiall; el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal Estadounidense, los decretos de emergencia económica no son un objetivo superado tras la explosión de la crisis financiera que se generó a escala global en 2008. Recientemente, hemos podido ser testigos de cómo algunos países han avanzado hacia la formalización del estado de desequilibrio económico en sus respectivos países a través de la vía de los decretos.

Debido al estado de excepción en la frontera que decreto el gobierno venezolano en 2015, Colombia se vió en la necesidad de dictar, bajo la tutela del presidente Juan Manuel Santos y su gabinete ministerial un “Decreto de Emergencia Económica, Social y Ecológica” cuyo objetivo se centró en atender a las personas y empresas afectadas por el cierre unilateral de la frontera por parte de Venezuela. Este programa que buscaba frenar el contrabando y la extracción de bienes de primera necesidad por parte del gobierno venezolano, derivó en una medida que el gobierno colombiano implementó para satisfacer las necesidades de las personas que retornaron de Venezuela con el fin de dinamizar la economía de aproximadamente cuarenta municipios fronterizos.

Retornando al viejo contintente, el presidente francés, Francois Hollande, impulsó un estado de emergencia económica en el país galo ya que según su criterio “es hora de redefinir el modelo económico y social de Francia”. A diferencia del modelo británico de 2008, los esfuerzos de Hollande buscan reducir el desempleo crónico e impulsar el crecimiento francés, que ha venido siguiendo el patrón imperante en la mayoría de los países del viejo continente durante los últimos años: el estancamiento por largo tiempo. Este decreto nace de la necesidad de “relajar algunas medidas favorables a los empleados” con el fin de que hayan más empresas dispuestas a contratar personal.

Desde la llegada de Hollande al poder en 2012, el número de desempleados en Francia ha aumentado en unas 600.000 personas, lo que ha elevado según cifras oficiales de 2015 la tasa de paro del país al 10,8%. El objetivo central persigue impulsar una dinámica que permita crear planes para la formación laboral y reconocer la necesidad de integrar a las minorías que enfrentan discriminación laboral en el país galo, como se trata del caso de la población juvenil.Esta propuesta de reforma económica será presentada al parlamento francés en las próximas semanas con el fin de solicitar su aprobación.

La especificidad del decreto de emergencia económica en Venezuela

Ante el difícil panorama que ha venido transitando la economía nacional durante estos últimos 12 meses, el gobierno de Nicolás Maduro decreta un estado de emergencia económica por los próximos 60 días. Pero ¿Cuáles son las implicaciones que tiene para el país la toma de esta decisión?

Las cifras que publicara el Banco Central de Venezuela el 15 de enero pasado, las cuales arrojaron una inflación anualizada para el tercer trimestre de 2015 de 141,5% mientras que la acumulada para los primeros nueve meses del mismo año se situó en 108,7%, una reducción del Producto Interno Bruto en 7,1% interanual hasta el tercer trimestre del año pasado, demostrando el impacto que genera la abrupta caída de los precios del petróleo en más del 68% comparado con los precios de 2014.

No obstante, la legislación nacional establece que una vez aprobado el decreto por el presidente en Consejo de Ministros, este es equiparable a una ley pero también está sometido a control judicial y parlamentario. Es decir, la Asamblea Nacional debe aprobar el decreto por mayoría absoluta de sus miembros en el plazo de hasta ocho días siguientes a su formulación y tiene la capacidad de modificar el contenido del decreto con una mayoría de al menos tres quintas partes de sus miembros.

Lineas de acción y conclusiones generales del panorama venezolano

La economía mundial necesita replantearse los objetivos generales y específicos del desarollo a nivel global y local. Esto surge a raíz de que los decretos de emergencia económica alertan a la ciudadanía sobre la necesidad de que los gobiernos del mundo se planteen un proceso de activación y reformulación del modelo de producción.

En el caso de Venezuela los resultados que se deriven del estado de excepción económico dependerán de la decisión que emane de la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia, ya que hasta que no emitan pronunciamiento alguno acerca de la propuesta elaborada por el presidente Nicolás Maduro no se pueden medir el alcance de las líneas esbozadas en el decreto de emergencia.

Por tal motivo, es necesario estudiar a fondo los las medidas concretas que se aplicarán en el marco de esta coyuntura financiera con el fin de actualizar el modelo económico nacional y hacer menos dependiente a la economía de la exportación de las materias primas derivadas de combustibles fósiles, lo que permitirá conocer la dirección económica que llevará el país a partir de ese momento y los efectos que se plasmarán en la economía real del país, aquella que suele percibir diariamente el ciudadano común.

DesdeLaPlaza.com / Emanuel Mosquera