Latinoamérica se cubre frente a la crisis con más deuda en moneda local

América Latina ha aprendido la lección. Tras el brutal azote de la crisis de deuda externa de la década de los ochenta, cuando varios países se declararon en quiebra por no poder hacer frente a los compromisos con sus acreedores, en los últimos 15 años la región ha apostado por emitir deuda pública en moneda local en detrimento de la emisión en dólares.

La estrategia de desdolarización, apoyada en el fortalecimiento de los mercados locales de bonos, permitirá, según la agencia de calificación de riesgos Moody’s, capear mejor las crecientes turbulencias en los mercados emergentes: les será más fácil devolver lo prestado en sus divisa, fuertemente depreciadas en los últimos meses, que en dólares, una moneda que no ha dejado de ganar valor en el último año y medio.

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Una cantidad significativa de deuda en moneda extranjera ha sido una de las mayores fuentes de vulnerabilidad en el pasado y uno de los principales factores correlacionados con los impagos. La transición hacia el endeudamiento en divisa local es un argumento para pensar que la probabilidad de una crisis es menor que en décadas anteriores”, explican los analistas de Moody’s en su exhaustivo análisis sobre la deuda de los países emergentes publicado la semana pasada.

Cuando un Estado logra financiarse en su moneda —como ha sucedido en Latinoamérica y en otros países emergentes—, el coste de la devolución de la deuda queda prácticamente a salvo de las fluctuaciones en los mercados de divisas. Esto es especialmente importante en un momento como el actual, cuando muchas monedas latinoamericanas están en mínimos de varias décadas.

Según los datos la calificadora estadounidense, en algo más de una década el porcentaje medio de deuda soberana de un ramillete países de referencia en la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia México, Perú y Venezuela) en moneda local ha pasado de suponer el 35% del endeudamiento total a cerca del 70%. En otras palabras, América Latina está hoy el doble de protegida frente a depreciaciones que a principios de siglo. La reducción en el porcentaje de deuda extranjera ha aminorado la fragilidad financiera externa de sus economías y, consecuentemente, la probabilidad de un accidente financiero.

DesdeLaPlaza.com/El País.es/AMH