Actor de película ‘Libertador’ revela secretos de grabación

Libertador, la última producción cinematográfica basada en la vida de Simón Bolívar, político y militar venezolano, ha despertado el interés de los espectadores e incluso ha llegado a ser comparada con la anteriormente realizada por Luis Alberto Lamata y protagonizada por Roque Valero: Bolívar, el hombre de las dificultades.

En esta oportunidad, el actor de cine y teatro nacido en Venezuela, Francisco Denis, nos relata su experiencia bajo la representación del político y educador Simón Rodríguez.

-¿Cómo fue el proceso de selección del personaje?

-‘Beto’ Arvelo me conocía de películas anteriores, incluyendo una en la que tuvimos la oportunidad de trabajar juntos en el rodaje de El chico que miente, y me llamó directamente, no hubo un casting formal sino un casting por experiencia. Había oído por ahí que mi nombre estaba entre los candidatos para asumir el papel, cuando ‘Beto’ me llama sentí una gran alegría porque Simón Rodríguez es un personaje maravilloso.

-¿Qué buscaba Arvelo en el actor seleccionado para interpretar a Simón Rodríguez?

– La segunda vez que lo vi hablamos un poco más sobre el personaje y me pidió que le planteara una visión de él, enfocándome más en el punto de vista actoral que en el literario o analítico. Luego nos encontramos en Acarigua, a una semana de comenzar el rodaje e hicimos varios ensayos personales para afinar detalles, posteriormente hubo varias sesiones de improvisación con otros actores con los que no iba a interactuar en la película, pero Alberto estaba interesado en que nos reconociéramos y así poder conocer nuestra manera de hablar, el tipo de calidad y energía actoral.

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-¿Hubo un estudio previo de la vida del personaje para involucrarse en él?

– Claro, pero no lo hice como una tarea sino como una oportunidad hermosa. Un año antes, Simón Rodríguez me venía llamando la atención como un personaje para interpretar y me leí todo lo que hay por ahí de él, pero en ningún libro hallé una descripción de Simón Rodríguez, no se sabe si era altanero, simpático, tímido o humilde, no lo sabemos. Mi Simón Rodríguez lo saqué de personas que conozco, no de la imaginación, personas libertarias, que no se detienen frente al poder.

-¿Cómo fue haber trabajado con Arvelo?

– Arvelo es un gran amigo en el set y te da toda la confianza del mundo para que tu crees y propongas lo que se te pase por la cabeza y también para decirte “esto si y esto no”, utilizando palabras que es posible entender. También debo hablar de Lamata, quien permite que el ambiente en el set sea agradable. Me gusta trabajar con mis amigos, con aquellas personas con las que me siento bien, con las que comparto cosas.

-¿Cómo ha sido la receptividad de la película dentro y fuera de América?

-Tiene pocos días de haber sido estrenada en Caracas, pero sé que estuvo en el Festival de Cine de Toronto y he escuchado algunas críticas, como por ejemplo que la vida de Bolívar tiene tantos eventos que serían necesarias más de cinco horas y por qué no 10 o 20 películas más. Cualquier película se va a quedar corta porque Bolívar es un pueblo y hablar de él es hablar del pueblo en un momento histórico importantísimo en el mundo.

-¿Consideras que el mensaje transmitido por la película es lo suficientemente claro?

-Si y no. Creo que por un lado vemos una versión clara de lo que pudo haber sido Bolívar, porque era imposible decirlo todo. Bolívar provenía de una familia muy rica y por una desilusión en la vida, como la muerte de su madre y su esposa, opta por hacer todo lo que hizo después, ese fue el motor. La película Libertador es una historia de amor finalmente, de alguien que pierde su amor en la vida y opta por centrar toda esa energía en la liberación de su pueblo.

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-¿Cómo fue esa experiencia personal?

-Ha sido una experiencia impresionante a nivel de producción, nunca había estado en una producción de esa magnitud. Por ejemplo, al llegar a Madrid todos los actores principales contábamos con un motorhome, con comida, vestuario, baño. Claro, no es eso lo que hace una película, pero es una manera de acercarse a la industria cinematográfica, no al arte pero si a la industria.

-¿Has tenido la posibilidad de trabajar en otros países?

– Yo me formé teatralmente en Ecuador y luego fui a Francia, ahí hice teatro por unos ocho años junto a la compañía francesa Philippe Genty, muy reconocida en Europa para ese momento, con la que le di la vuelta al mundo.

-¿Cómo calificarías la actuación en el cine, la televisión y el teatro?

-En la televisión tengo poca experiencia, hice un programa de cómicos hace dos años y ahora va a salir la segunda versión, nunca me llamó la atención salir en telenovelas. En cine tengo algunos años y películas, considero que es muy atractivo por la difusión que tiene, es muy poderoso, no es lo mismo que te vea un millón de personas a que te vean 5 mil personas. Como lenguaje también es muy poderoso, actualmente somos espectadores cinematográficos, el espectador de hoy es espectador de la imagen, no necesitas la literatura para crear un concepto, sino con la visión de dos o tres imágenes es posible sacar una visión del mundo. El teatro para mi es artesanía todavía y ese es el valor del teatro, el cine es muy tecnológico, en cambio en el teatro está el actor frente a ti, con su sudor y sus lágrimas.

Tampoco creo que el actor de cine es un actor naturalista, los dos son lenguajes artificiales, son una gran mentira como todas las artes, pero como decían por ahí “hay que saber mentir”.

-Francisco, un mensaje para el público

-Como lo dije anteriormente, son necesarias no una, sino muchas películas sobre Bolívar. Creo que vivimos un momento del cine nacional excepcional y hay que apoyarlo como espectadores, productores, actores, cineastas, directores. Creo que estamos logrando un sello muy característico del cine venezolano. Ese es el cine por el que creo que vamos a dar duro, hay un lema que dice “duro y a la cabeza”, ese es el cine que vamos a dar dentro de unos años.

Desde La Plaza/ KH