5 cortometrajes venezolanos que no puedes dejar de ver

Crear historias que logren tocar los sentimientos y con las que la audiencia se sienta identificada no es una tarea fácil.

Tal es el caso de los cinco cortometrajes venezolanos  que han recibido el apoyo del público y te los mostramos a continuación:

Y yo a ti (2016)

Comenzamos esta lista con este cortometraje escrito y dirigido por Oliver Rondón (Oliverpuntotv), quien actúa también en el audiovisual junto a Ronald Dulcey (Rondulcey).

«El mensaje principal es el valor de la amistad. Pienso que los amigos son quienes nos ayudan muchas veces a sobrellevar las cargas, incluso de maneras que la familia no puede».

-Comenta Rondón para DesdeLaPlaza.com

La proximidad entre dos hombres llama la atención, sobre todo, cuando vivimos en una sociedad en donde se juzga este tipos de relaciones. Aparentemente, que dos amigos se expresen su afecto, no está del todo permitido. «A veces un amigo es como un hermano y es válido que se traten como tal.»

«Es romper con ese esquema social que limita el acercamiento entre dos hombres por considerarlo como algo de índole homosexual, la sociedad tiende a juzgar demasiado, a opinar sin realmente saber, a catalogar apresuradamente todo lo que ven y personalmente estoy en contra de eso, pero es tan difícil cambiarlo que quise jugar un poco con esa manera de pensar que existe hoy».

Y-yo-a-ti

Y yo a ti ha tenido una amplia receptividad. A pocos días de haber sido publicada esta obra grabada en el Cementerio del Este, ya contaba con miles de visitas en Youtube. Además, el impulso que le han dado los usuarios a través de las redes sociales ha sido parte fundamental.

Esta historia no se aleja de la realidad, puesto que muchas personas han atravesado por la situación  de perder a un amigo. 

«Nos han escrito para contarnos experiencias similares a la de estos personajes y cómo hemos tocado fibras susceptibles en ellos; para mí el saber que hemos movido sentimientos en esas personas que han sufrido una pérdida similar ha sido lo más satisfactorio», dice Rondón.

«No podemos estar más agradecidos, aunque teníamos la esperanza de que gustara, admitimos que quedamos asombrados con la receptividad que nos están brindando y la emotividad que ha causado esta historia.»

Adán y Eva (2013)

Esta historia relata el amor entre Adán y Eva. Adán es un anciano que dedicó toda su vida al trabajo y se le olvidó vivir, y no sabe cómo hablarle a la mujer que ama. Eva es una viuda que ha sido madre, abuela, pero con el pasar de los años olvidó sentir como mujer.

Hasta que un día, a través de una peculiar manzana prohibida, sus vidas se cruzan, y ambos tienen que enfrentar su soledad y redescubrir quiénes son para lograr vencer los miedos y vivir un nuevo comienzo.

La dirección, el guión y la producción estuvo a cargo de Laura Muñoz. La obra ganó varios premios internacionales.

 

Colmillo (2010)

La sinopsis de este audiovisual, cuenta que Colmillo es un perro callejero que asume como su territorio el «hogar» de Mateo, un mendigo sumergido en la soledad. Mateo, no comprende cómo es que ha sido desplazado por un perro y está decidido a recuperar su espacio a cualquier costo. Lo que parecía sencillo termina convirtiéndose para Mateo en una gran batalla, donde la soledad y la compañía se jugarán cada uno su puesto.

La pieza alcanzó el premio como Mejor corto iberoamericano, en el festival Fenaco de Cusco, Perú.

 

Los elefantes nunca olvidan (2004)

Esta historia de Lorenzo Vigas  es protagonizada por un señor que reparte pescado salado en un pueblo del oriente del país. El hombre, llamado por quienes lo rodean como “Elefante”, gracias a su buena memoria, se encuentra con un muchacho que al final resulta ser uno de los hijos que abandonó años atrás.

Irónicamente, “Elefante” no reconoce al joven y éste quiere matarlo. La historia, toca el tema de la paternidad irresponsable y habla de la falta de memoria de los pueblos latinoamericanos.

 

Cédula ciudadano (2000)

 El cortometraje de Diego Velasco, director de La hora cero (2010), narra las aventuras y obstáculos del mundo burocrático al cual se enfrenta Gustavo para sacarse la cédula de identidad en Caracas y no quedar renuente con la recluta. En el transcurso del día, Gustavo se involucra con personajes típicos venezolanos, desde el taxista pirata que lo quiere estafar, hasta el perrocalentero.

Ganó el premio al mejor cortometraje en el Festival de Cine Latino de Los Ángeles, entre otros.

 

DesdeLaPlaza.com/Luis De Jesús