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El Renacido (2015) Enfrentarse a sí mismo

Lo primero que pensé al ver “El Renacido”, la favorita para ganar el Óscar este año en las categorías más importantes, es en lo mucho que ha cambiado el mundo y lo débiles que solemos ser a veces en este tiempo donde hay –al menos en teoría- muchas más posibilidades de sobrevivir que en otras épocas remotas donde el hombre vivía de la caza, de la pesca y tenía que hacerle frente a diversos tipos de ataques: osos, tigres, leones y a la violencia más pura, contando tan solo con su propio valor para enfrentarlos.

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La cinta de Alejandro González Iñárritu posee un nivel de realización esmerado muy cercano a la perfección y es tan realista que me hizo pensar en cuán desamparado estaba el ser humano en aquellos tiempos remotos, aunque contradictoriamente algunos que los vivieron, hayan desarrollado más coraje que cualquier persona de nuestra época, llena de teléfonos, redes sociales, supermercados y millones de comodidades.

Y es que “El Renacido” es una cinta sobre el ingrediente secreto que posee el arte de sobrevivir, esa razón por la cual un hombre con todo en contra es capaz de sobreponerse a un destino que parecía una muerte segura.

Todos tenemos un oso al que hacerle frente todo los días, quizás en esta época nada ha cambiado tanto y la violencia simplemente se ha transformado, lo que parece escasear es el carácter de Hugh Glass, héroe norteamericano, quien pudo sobrevivir al ataque de un oso, la desidia de sus compañeros y la violencia en su estado más puro.

La cinta, inspirada en un personaje y un hecho real, se toma sus licencias en la ficción para transformar el camino del hombre de carne y hueso que fue Glass en esta versión fílmica que interpreta de forma impecable Leonardo DiCaprio.

La interpretación de DiCaprio destaca, entre otras cosas, porque son muy pocas las palabras que pronuncia a lo largo de las casi dos horas que dura el filme, pues el peso de su interpretación recae en los gestos y el lenguaje no verbal con el que comunica el carácter irreductible de su personaje.

La fotografía tiene un papel preponderante en la cinta, además de las actuaciones del resto del elenco. Tom Hardy, por ejemplo, realizó un rol muy alejado de lo que acostumbra y luce impresionante, casi irreconocible.

“El Renacido” es una película para amantes del cine no solo como mero entretenimiento, más bien para quienes buscan en él algunas ideas y un discurso coherente, bellamente construido. También es una película para gente paciente (puede parecer un poco lenta) que asuma la experiencia de verla como una lección del nivel de determinación y disciplina que hay que tener ante las circunstancias adversas, que en todas las épocas, podemos encontrar a la vuelta de la esquina.

DesdeLaPlaza.com / Luisa Ugueto L – @Luisauguetol