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Las redes sociales y la verdadera socialización

Aunque muchos creen estar conectados con el resto del mundo gracias a las redes sociales, esa ventana de la inmediatez y la libre expresión, lo cierto es que cada vez miramos más seguido la pantalla de nuestros teléfonos inteligentes que el rostro de aquellas personas de carne y hueso que nos acompañan.

Cada día es más común que nuestros tiempos de distracción y divertimento se inviertan en publicar contenidos a través de redes sociales como Facebook o Twitter, por nombrar algunas de las más populares, e incluso fotografías y cortos videos en Instagram. Publicar una foto del plato que vamos a disfrutar antes de dar el primer bocado es casi ya una tradición en esa población consumidora de tecnología.

En un artículo de los argentinos Paula de la Fuente, Ana I. Guérin y María Clara Güida, titulado Las redes sociales y las nuevas formas de socialización en la era digital, aseguran que:

“Las redes sociales favorecen la construcción de subjetividades en la red, fenómeno que antes no sucedía. El conocimiento variado, procedente de diversas partes del mundo, se ha transformado en un bien mucho más accesible. Si tenemos en cuenta que la información es poder, el poder en la nueva Era Digital no está supeditado únicamente a los medios de comunicación tradicionales sino que ahora también depende de los propios consumidores, quienes pueden convertirse en productores de información. Los usuarios, entonces, comienzan a tener otro rol en la producción de la información”.

Tal vez este sea uno de sus mayores atractivos. Sin embargo, ¿qué tan real es socializar a través de un aparato tecnológico mientras nuestras conversaciones en el mundo real se van mermando y supeditando a lo que consumimos a través de las redes sociales? Es una pregunta que, sin duda alguna, debe incitarnos a la profunda reflexión.

Por su parte, Gilda Sotomayor García en su artículo La socialización en los espacios virtuales: Posibilidades y limitaciones, nos indica una posible razón por la cual la socialización virtual está resultando más interesante que la socialización física:

“En la comunicación, una de las actividades primarias del hombre, es conocer la identidad de aquellos con los que nos comunicamos es esencial para comprender y evaluar una interacción. En el mundo físico existe una inherente unidad en torno del yo, porque el cuerpo provee una definición obligada y conveniente de la identidad. Aunque el yo puede ser complejo y mutable dependiendo de las circunstancias y el tiempo, el cuerpo provee un elemento estabilizador. Nuestra presentación convencional del yo asume que nosotros no podemos cambiar las bases de nuestra apariencia. Las características físicas, aunque modificables ligeramente por medio de la manipulación cosmética o la moda, son básicamente inalterables”.

¿Tenemos algo qué esconder? ¿Usamos las redes sociales como refugio? ¿De verdad ayudan las redes sociales a, efectivamente, socializar?

Más allá del sinfín de investigaciones, tanto a favor como en contra, que existen alrededor de este tema que tanto ocupa nuestra atención, la experiencia personal frente a dicho fenómeno es la que debe dibujar cada camino por recorrer. Hay quienes afirman que las redes sociales son beneficiosas para desarrollar la capacidad de interacción en adolescentes. Pero, sería interesante preguntar al entorno familiar de estos jóvenes que ocupan gran parte de su vida al mundo virtual qué tan de acuerdo están con las opiniones de ciertos expertos.

La revolución digital está en pleno desarrollo y nuestro mundo está cambiando a cada segundo por su presencia en nuestras vidas. Dictar juicios al respecto todavía es apresurado, mientras no podamos medir el verdadero alcance del mundo virtual que nos está envolviendo en estos momentos.

Hay que andarse con cuidado, ni santificar ni satanizar. Lo más seguro es asumir nuestro papel de observadores.

DesdeLaPlaza.com /Gipsy Gastello – @GipsyGastello – ggastello@gmail.com