Mujer medicina

Es de frío la noche.

Una vecina toca a la puerta. Trae en brazos a su hija, Victoria. Tiene los ojitos rojos, llora mucho. Está caliente de puritica fiebre.

Me limpio las manos con el paño de la cocina. Dejo la avena coger el punto, a fuego bajísimo, el sabor de la breve espiral de la concha de un limón.

Me siento con ellas:

“Vengo a que me le des tus masajes y me le reces”.

Por un momento muy pequeño, me paralizo. “Yo no ensalmo”, me digo. No me atrevo a contrariar a una madre que confía que eso la ayudará.

De inmediato lo creo, y me dispongo a repetir con Victoria lo que hago con mis hijas.

Cuando se enferman las tomo y las limpio con aceites, y me arrodillo a mis ancestros, a la naturaleza y la misma necesidad de estar bien, para que sanen.

Entonces, cargo a Victoria. La miro y ella a mí. Llora. La llevo al cuarto y le hablo bajito mientras la acaricio con aceite de coco.

Se la encomiendo al corazón de las madres del mundo.

La aprieto un poco contra mi pecho y el olor a vida la mantiene tranquila mientras le canto con María Sabina:

Soy la matriz: de todos los bosques,

soy la fogata: de todas las colinas,

soy la reina: de todas las colmenas,

soy el escudo: de todas las cabezas,

soy la tumba: de todas las esperanzas”.

La madre es la medicina. Pero hemos desnudado nuestro altar y dudamos si alguna vez estuvo en nuestras manos la vida, y en cambio vemos por todas partes la muerte. A mí también me pesa sobre el hombro la piedra, y se me olvida la letanía.

“… soy la mujer que brota, soy la mujer arrancada, soy la mujer que llora… soy mujer que mira hacia dentro”.

Entonces, es mi madre la que toma en brazos a mis hijas y las duerme con sus oraciones, para que dejen pasar la enfermedad y orienten su cuerpo a estar más fuerte, y dispuestos al camino.

“…porque puedo entrar y salir del reino de la muerte”.

El movimiento innecesario no confunde a la muerte. “Basta con permanecer inmóvil el tiempo suficiente como para que el espíritu nos encuentre”, anota Clarissa Pinkola Estés. Y la única forma de estar tranquilas es reposar sobre nuestros pensamientos y dejar al cuerpo ser cuerpo.

Victoria se fue a dormir, también su madre.

A mi me falta el descanso, yo me curo en la palabra.

Me canta la vieja bruja, su voz es la carne de Dios:

https://youtu.be/o37Yu2KjYtw?list=PLBmkLrgGWbSoy6VeYDEWzGDZpVJ796iQV

Soy mujer que mira hacia adentro

Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte.

Soy una mujer sin sangre
El pájaro me roba la sangre
El libro abierto me roba la sangre
El agua me roba la sangre
El aire me roba la sangre
La flor me roba la sangre
Me conocen los santos del cielo y los ángeles
Dios me conoce
El corazón de la Santísima Madre de Cristo
El corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy una mujer que llora
Soy una mujer que escupe
Soy una mujer que ya no da leche
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que grita
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que ya no pare
Soy una mujer que flota sobre las aguas
Soy una mujer que vuela por los aires.

Soy una mujer que ve en la tiniebla
Soy una mujer que palpa la gota de rocío posada sobre la yerba
Soy una mujer hecha de polvo y vino aguado
Soy una mujer que sueña mientras la atropella el hombre
Soy una mujer que siempre vuelve a ser atropellada
Soy una mujer que no tiene fuerza para levantar una aguja
Soy una mujer condenada a muerte
Soy una mujer de inclinaciones sencillas
Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote
Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco
Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre
Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo
Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca.

Soy mujer que hace tronar
Soy mujer que hace soñar
Soy mujer araría, mujer chuparrosa
Soy mujer águila, mujer águila dueña
Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
Soy mujer de un lugar encantado, sagrado
Porque soy mujer aerolito.

DesdeLaPlaza.com/ Indira Carpio