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Soberanía alimentaria y el conocimiento de sí mismo

Un pueblo que es capaz de alimentarse a sí mismo es un pueblo libre, ¿pero que significa alimentarse a sí mismo? ¿Comprar lo que necesita para comer, o producirlo? La respuesta más lógica es –producirlo-.

¿Qué necesita un pueblo para producir lo que él mismo come? Semillas, fertilizantes, maquinaria y tecnología, además de recurso humano, ¿se es soberano cuando la producción de alimentos depende de la importación de semilla, fertilizantes, agroquímicos, maquinaria y tecnología?

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Aún y cuando se tenga la disposición, el recurso humano, la voluntad y la necesidad, si todo lo demás hay que importarlo jamás se podrá ser soberano, ya que la soberanía depende exclusivamente de todo aquello que se produzca dentro del territorio nacional, por los propios medios y con la conciencia de la capacidad que se tiene para explotarla al máximo.

Tener dinero de sobra o suficiente, no es garantía de soberanía alimentaria, tener capacidad de importación, no es la vía para la soberanía alimentaria, la dicha soberanía depende de la creación de las políticas adecuadas que impulsen a la investigación y al descubrimiento de lo que se tiene dentro de nuestro territorio nacional, para poder generar un plan de alimentación que pueda ser realmente sustentable por nuestro pueblo, sin la necesidad de importar ningún producto, maquinaria, ni mucho menos semillas.

El conocerse a sí mismo hace que uno determine las propias capacidades, hace que uno se dé cuenta de lo que uno lleva por dentro y de  qué puede explotar en beneficio propio, conocerse a sí mismo tiene que ver con el descubrimiento del material valioso que uno lleva por dentro y que puede exteriorizar para ser autosuficiente.

Por eso un plan para alcanzar la soberanía alimentaria necesita saber con exactitud qué se puede producir en nuestras tierras, partiendo de aquello que no necesita ser importado, descubrir aquellos alimentos que ya existen desde siempre y generar un plan de producción para abastecernos de dichos productos, investigando acerca de los métodos para procesarlos, convertirlos en productos de larga duración, o para convertirlos en derivados que enriquezcan la gama de platos que puedan ser consumidos.

Para que la soberanía alimentaria pueda ser alcanzada seguramente habrá qué enlazar cultura alimentaría y producción, transformando la manera de comer, produciendo no solamente alimentos, sino también información que enseñe al pueblo a asumir su nueva y necesaria manera de alimentarse, es todo un sistema que se debe generar, donde la integralidad debe estar presente, “cultura, producción y procesamiento”.

¿Quién dice que no se puede? Tenemos todo, para crear tecnología, producirla y emplearla en nuestra producción de alimentos, tenemos la materia prima que otros sin tenerla la usan para fabricar maquinaria, tenemos todos los metales necesarios para crear aleaciones que se pueden usar para la fabricación de tractores, motores, repuestos, herramientas, pero preferimos importarlos, o a lo mejor no es que preferimos sino que es negocio para algunos y por eso no se le da la importancia a la producción nacional.

Tenemos todo para crear laboratorios de producción de semillas, de productos para el control de plagas, malezas, podemos producir fertilizantes, tenemos con qué producir genética animal de alta calidad para cubrir las necesidades proteicas del país, sin necesidad de importar, es más estoy seguro que podemos generar sobre producción y convertirnos en exportadores de alimentos, pero es posible que haya sido más negocio la importación y el manejo de divisas para aquellos a quienes se les ha encomendado la tarea de hacernos soberanos alimentariamente.

Lo tenemos todo solo tenemos que aprender a conocernos a nosotros mismos para poder valorarnos y hacernos autosuficientes.

Espero mi voz se escuche, solo que a veces pienso que  no grito lo suficiente, y que las prioridades son otras.

DesdeLaPlaza.com / Rómulo Hidalgo