JP Morgan y los perros de la guerra económica

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Hay agentes económicos que al mismo nivel de los medios de comunicación y el complejo militar-industrial estadounidense actúan para el control político internacional, sostenidos en el andamiaje del llamado Consenso de Washington y que a lo largo del desarrollo del proyecto neoliberal han obtenido beneficios de las crisis económicas en países periféricos, promoviendo la desestabilización de los mercados financieros para asegurarse ganancias por partida doble: obtener beneficios monetarios y asegurar intereses de orden político.

Surgieron del aparataje tecnócrata que promovió la desregularización financiera neoliberal, como el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Departamento del Tesoro de EEUU y algunos banqueros que conformaron un poder fáctico del capital internacional, representado en la banca y las agencias calificadoras de riesgo, orientadas a la inversión especulativa, por encima de la productiva, para recuperar ganancias fácilmente en los mercados internacionales.

Uno de estos agentes económicos, el banco de inversión JP Morgan, recientemente enfiló sus baterías contra la petrolera estatal venezolana Pdvsa, a la que señaló por el supuesto retraso en el pago de los cupones de títulos de deuda de los años 2021, 2024, 2026 y 2035, lo que generó las reacciones correspondientes por parte de representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo venezolano, que evalúan tomar acciones legales y reafirman que esta maniobra evidencia la magnitud de la guerra económica.

Eulogio Del Pino, presidente de Pdvsa y ministro de Petróleo y Minería, aclaró que han sido cancelados los intereses de bonos con vencimiento en 2021, 2024 y 2026, quedando en un proceso de 30 días los de 2035 y que ha sido el Citibank, como agente bancario, el que se ha retrasado con los pagos, hecho que asume JP Morgan para posponer la cancelación de 404 millones de dólares de intereses a los tenedores de bonos.

El presidente Nicolás Maduro anunció que evalúa tomar acciones legales contra JP Morgan por mentirle a sus clientes y la opinión pública mundial; por su parte, el ministro para el Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Jesús Faría, resaltó que tal maniobra demuestra el ataque sostenido de la guerra económica contra el país; y el diputado del Bloque de la Patria, Héctor Rodríguez, denunció que la Asamblea Nacional se negara a debatir una propuesta de acuerdo en rechazo a este sabotaje financiero contra Pdvsa.

Los perros del capital internacional

Para comprender el escenario de esta guerra, su teatro de operaciones, hay que conocer cómo es el funcionamiento de los mercados de bonos y cómo en dicho ámbito especulativo los agentes económicos logran orientar la inversión para ahogar la solvencia de los países que quieren doblegar, por razones tanto económicas como políticas.

Grandes empresas como Pdvsa emiten bonos o títulos de deuda a cambio de dinero para financiar su funcionamiento operativo. Como las cuantiosas sumas no podrían ser prestadas por un banco, son dirigidas al mercado primario de bonos donde los compradores obtienen una promesa de pago periódica, a un tipo de interés fijo, con fechas determinadas a corto, mediano y largo plazo; sin embargo, éstos compradores a su vez pueden vender sus cupones a otros, desvalorizándolos sucesivamente, generando un mercado secundario que puede afectar la economía de empresas y países.

Cuando un agente económico internacional, como las agencias calificadoras o bancos de inversión, emplea la maniobra de señalar un default lo hace con el propósito de perturbar el mercado poniendo en duda que empresas, en este caso Pdvsa, puedan cancelar su deuda, ocasionando la caída del precio de sus cupones y el incremento de la tasa de interés para futuras ofertas de bonos, lo que produciría un déficit ante el cual la empresa estaría obligada a conceder más garantías, como tipos de interés más altos, es decir pagar más a estos acreedores aumentando su endeudamiento.

La guerra contra Pdvsa

Consultado sobre este tema, el analista petrolero David Paravisini explicó a Desde la Plaza que Pdvsa es la quinta empresa petrolera más importante del mundo, con activos y pasivos superiores a los 200 mil millones de dólares e ingresos anuales alrededor de los US$ 120 mil millones, por lo que es normal que posea un perfil de deuda de largo, corto y mediano plazo, puesto que necesita recursos para su flujo de caja y concretar inversiones.

Como resultado de eventuales desproporciones que puedan presentar los perfiles de deuda en un lapso determinado y las necesidades de funcionamiento, la estatal petrolera planteó al mercado financiero renegociar su deuda y ofertó alrededor de US$ 5.000 en bonos con condiciones atractivas en su tasa de interés. Aunque “se desató una campaña brutal, internacional, para desacreditar a Pdvsa y al país se pudo renegociar mas del 52% del total de los bonos, una cantidad de unos 2.500 millones”, explica Paravisini.

Advierte que la maniobra de JP Morgan y Citibank busca impactar en conjunto a la economía venezolana, al pretender impedir que se realice la recomposición del perfil de deuda de Pdvsa, que con un mayor flujo de caja puede cumplir con sus compromisos de funcionamiento, asimismo, pretende calificar a Venezuela como país al borde del default, aunque cumple disciplinadamente con los pagos de deuda externa.

Señala el experto petrolero que estas transnacionales especulativas, que han sido soportes fundamentales para la guerra y ocupación de países, aumentan sus ataques al ver “frustradas sus ilusiones del fin del proceso popular chavista” y percibir que “el país se recupera, no cae el Gobierno, Pdvsa surge y renegocia su deuda” aunque se hayan aprovechado de que la fuente principal de ingreso de divisas al país sea el petróleo, hoy a precios bajos.

El mundo hoy está en manos del sector financiero, de las grandes corporaciones financieras mundiales, sin ningún tipo de control, además asociadas al aparato militar-industrial”, resalta al referirse a estos conglomerados financieros cuyo objetivo finalmente es el dominio político y económico.

Campaña contra Venezuela

Respecto al tema petrolero el ministro Faría, titular para el Comercio Exterior,  comentó en días pasados que se prevé un aumento progresivo de los precios del petróleo, puesto que la Organización de Países Exportadores de Petróleo pudiera colocarlos entre los 50 y 60 dólares por barril lo que indica un mejor panorama económico para 2017.

“Falta ahora que con los aumentos de los precios del petróleo se restablezcan las condiciones normales para la vida de las personas, los ciudadanos y las ciudadanas, sumamente afectada por la guerra económica y mediática”, agrega Paravisini al respecto del mejoramiento de la economía y el desmontaje del sistema rentista.

Bancos como JP Morgan y agencias de calificación de riesgo pueden sostener sus ataques para dificultarle al gobierno venezolano el acceso al financiamiento internacional y a su vez ofertar un mayor número de bonos del tesoro estadounidense en el mercado financiero, haciéndolos más atractivos que los de Pdvsa, tomando en cuenta el escenario que se les avecina cuando el presidente electo de EEUU, Donald Trump, ha manifestado su voluntad de enfrentar a las corporaciones financieras.

Trump los responsabiliza del daño económico en el país norteamericano, por su incidencia en la reducción del mercado de productos, el deterioro del ingreso de los trabajadores, la colocación de capitales fuera del país y la inversión en aparataje de guerra. Parte de este mismo conglomerado financiero, nada confiable, fue auxiliado por el gobierno estadounidense durante la crisis hipotecaria de 2008, cuyo riesgo, en su propia casa, nunca previeron.

DesdeLaPlaza.com/Pedro Ibáñez