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Adela

En todo este tiempo que tengo produciendo contenido (en diversos formatos, pero siempre con temas que apuntan a la emancipación de los pueblos oprimidos y los derechos humanos) jamás pensé que alguien me diría que “el patriarcado es irreal” —llamándolo “narrativa”—, que “la violencia de género no existe en Occidente”, que “no hay un sistema que nos oprime” y que “los femicidios son una invención de la izquierda marxista para desviar la atención de lo que realmente ocurre”. Tru estori. Lo tengo en wasáp.

Ahora, sí hay cosas que imaginé pero no en las formas absurdas que están sucediendo: que los gringos nos hicieran un golpe de Estado sí pero que haya sido por Twitter no se me pasó por la cabeza. Que Trump se comiera el cuento de que es dueño del mundo también, pero no que hiciera un berrinche porque no le aprobaron los fondos para construir su muro y porque Huawei es simplemente más arrecho que nada de lo que les gringues tengan hasta ahora.

Imaginé la posibilidad del lanzamiento de un Carmonazo Vol. 2 Reloaded RemiXXX pero no asumido por un tipo como Juan Guaidó, que además fuese sido reconocido a pocos minutos de haber sucedido por el Vicepresidente gringo y algunos mandatarios de países donde el neofascismo está instalaíto, y que las redes se inundarían de memes de gente autoproclamándose Rey de Wakanda.

Si bien imaginé que en el caso de un intento de golpe de estado promocionado por los Estados Unidos el presidente venezolano elegido democráticamente en celebración de elecciones el pasado 20 de mayo de 2018, hiciera lo propio y rompiera relaciones con mentado país pero no se me ocurrió que este, en respuesta, dijera que como no se lo reconoce presidente legítimo la misión diplomática en Venezuela se queda donde está.

Ahora, revisemos: la oposición pidió elecciones y se le dio elecciones. Las que ganaron las reconocieron creyendo que se habían llevado el botín, luego perdieron presidenciales y las desconocieron. Ante un abandono por parte de su dirección política y uno que otro fallo, los gringos esperaron a la juramentación de Nicolás Maduro Moros para el período presidencial 2019-2025 para empezar la arremetida comunicacional que tiene como único fin desconocer al presidente elegido democráticamente por el pueblo en elecciones el pasado 20 de mayo de 2018.

No se quejaron de la cruda represión a los chalecos amarillos, ni la represión a las protestas de les estudiantes chilenos exigiendo educación gratuita. No parecen estar pendientes de la crisis migratoria histórica, inédita en la contemporaneidad; no parecen monitorear y escandalizarse por las dictaduras africanas, como la de Camerún; no precisan las causas absurdas e implicaciones y consecuencias del paro administrativo del gobierno estadounidense y de las insensatas peroratas de su presidente respecto su relación con los gobiernos chino y ruso, provocando una tensión bélica importantísima y gravísima nunca antes vista en América; y menos que menos parecen entender cómo funciona el sistema de gobierno venezolano y su Constitución (utilizando e interpretando a la bicha pa’ lo que les conviene) y el significado de la palabra legitimidad en el contexto de los gobiernos elegidos democráticamente en su propio país.

Ah, pero Guaidó. Guaidó sí, que no fue votado por el pueblo para ser Presidente de la República; Guaidó sí, que apareció en el escenario político simplemente porque le tocó y antes de ello lo que sabíamos de él es que sale en una foto con un puño sobre el cachete de una oficial de la PNB y en otra pelando el culo con tres pendejos más; Guaidó sí, porque Pence dijo por Twitter que lo reconocía como presidente legítimo de Venezuela; Guaidó sí porque, simplemente, es la cara fresca de un intento de liderazgo promocionado por los gringos abiertamente, ya sin escondederas.

Esto es una demencia; estamos viviendo una paila demente, “un adefesio tan insostenible como ridículo” en palabras de P. Esto es una piñata que puede pasar de un meme a la tercera guerra mundial porque Venezuela tiene petróleo, agua y coltán pa’ tirar pal techo y porque ya no pueden con el Medio Oriente.

Trump está llamando a guerra directo en sus puertas, cosa que nunca han vivido ni como pueblo, ni como gobierno ni como Estado. Está empeorando cualquier situación que pueda para escalarla al plano político y de ahí pasar a las amenazas bélicas (revísese el tema con Huawei y la ahora petición de extradición de Meng Wanzhou, CFO de esa compañía, y la situación con los acuerdos comerciales entre China y Estados Unidos). Y mientras tanto China, Rusia, Turquía y Corea del Norte haciendo póker face y nosotres con las fronteras en franca desventaja, intentando mantener la violencia a raya, aguantaíta.

¿Saben por qué echo todo este cuento? Porque una de las fuerzas que está detrás de todo esto es el profundo odio y rechazo a la pobreza. Recuerdo cuando peleaba con E porque él me decía que el peo era de clase y yo le decía que el peo no sólo era de clase, sino que era también de género y raza/etnia. La triple discriminación funciona como un aparataje con un fondo filosófico y político que ha logrado que las fuerzas del fascismo convenzan a los pueblos en los que gobiernan que los pobres son pobres porque quieren, que les inmigrantes no merecen refugio ni atención, que los negros son violentos, que los árabes son terroristas y que los latinos somos narcotraficantes.

Lo que opera también es el profundo rechazo desde un patriarcado capitalista, religioso, heteronormativo y facho a todo lo que se aleje del imaginario del hombre blanco dueño y señor de todas las cosas de las que pueda ser dueño, porque todo lo que no sea hombre blanco y dueño es menos humano y más cosa, y por tanto, se puede comprar, vender o desechar.

Es una palabra que tiene capacidad trasformadora de la realidad”
Adela Cortina es una mujer española que acuñó el término aporofobia* para que los humanos podamos nombrar el odio hacia los pobres, porque la xenofobia, el racismo y el clasismo no alcanzaban a describir lo que esto es. Lo que ocurrió en Ecuador ante el femicidio de Diana Carolina está movido por la aporofobia; lo se está moviendo, gente, es el miedo a la pobreza y el profundo odio que nos tienen porque el fascismo está convenciendo gente de que les pobres les “venimos a quitar”, y ese miedo es tan fuerte que moviliza un odio profundo e inconsciente que forja sociedades y las hereda.

¿Recuerdan cuando decían que los Círculos Bolivarianos habían llegado a saquear? ¿Recuerdan cuando rechazaron a Chávez por ser negrito, indio y campesino? ¿Recuerdan cuando subestimaron a Nicolás por ser chofer de autobús y colombiano? ¿Recuerdan cuando dijeron 2014 que los comunistas iban a secuestrar carajitos? ¿Recuerdan cada vez que dicen que los chavistas somos unos pata’ en el suelo, arrastraos y que merecemos morir asesinades?

Gracias, Adela, por darle nombre al monstruo terrible que se cierne con innegable fuerza sobre los pueblos del mundo que buscamos emancipación y libertad. Gracias porque podemos nombrar otro aparataje más de lo más horrendo de la humanidad. Gracias porque otra palabra igual al miedo y al odio describe lo que pasa en Venezuela.

Las palabras no son ciegas, los ojos que deciden ignorarlas sí.

*Aporofobia: lo que te molesta es que sean pobres