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TVES: Así comenzó la nueva televisión

El 27 de mayo de 2007, a las 23:59, inició la nueva historia de la televisión venezolana. A través de nuestras columnas de los lunes 29 de mayo, 5 de junio12 de junio19 de junio26 de junio17 de julio24 de julio31 de julio y 7 de agosto  conociste cómo la República llegó a la decisión soberana de no renovar la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV). En esta #CrónicaHertziana de hoy hablaremos de la trascendencia de la siguiente etapa: la Televisora Venezolana Social (TVES)

En medio del estado de bienestar más grande de la historia de Venezuela, donde la riqueza petrolera por fin estaba en los estómagos llenos de todas y todos, una audiencia que tenía dinero para disfrutar de la televisión por suscripción, que ni veía ni necesitaba a RCTV, despedía con sus cacerolas sin hambre una señal que por casi 54 años había sido utilizada, no solo para copiar e imponer un modelo ajenoa las y los venezolanos, sino para chantajear al Estado y a los políticos y, al final, para promover el odio y la división del pueblo venezolano, clasificándolos según su conveniencia política.

Mientras que, en Quinta Crespo, la fantasía despedía a RCTV con un show manipulado, y sobretodo, bien pagado, la realidad estaba en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, con una expectativa nunca vivida en más de 50 años de televisión en Venezuela.

Partidarios y opositores a la medida de no renovar la concesión a RCTV vieron al Estado cumplir la promesa, contra toda presión, de tomar control legítimo de una señal que no solo era vista como propiedad de un grupo empresarial, sino que era el símbolo del viejo empresariado venezolano, millonario gracias a las ventajas de un Estado complaciente que iba, incluso, contra sí mismo. Antonio Olivieri en su libro: ‘La televisión de Venezuela: los 40 años de Radio Caracas Televisión’, señala que RCTV inició sus transmisiones en el canal 7, pero al poco tiempo logró, por la ignorante dictadura de Pérez Jiménez (que abrió las puertas al desarrollo sin estudiar lo que desarrollaba), la concesión para operar en el canal 2, la señal más económica para transmitir, dentro de la TV analógica, por el bajo costo que hay que invertir en sus antenas (lo anterior explica por qué la mayoría de las señales públicas de la TV del mundo ocupan los primeros 4 canales de la banda VHF).

La expectativa de todo el país era evidente: La nueva televisión estaba en lo informativo de VTV o Telesur, o en la innovación popular de VIVE, pero a partir de 2007, en la misma señal donde nos habían mostrado el mismo tipo de información y entretenimiento, por más de 50 años, en la misma señal donde los valores nacionales y las realidades sociales aparecían a regañadientes, nacía una televisión que por fin, en el área del entretenimiento, rompía la monotonía de la misma televisión sin contenidos distintos, respaldada solo por una tecnología importada del extranjero, y una producción que se aprendió con la experiencia de repetir formatos que tampoco fueron nuestros.

Hoy, con la frialdad que da una década en el aire, rescatamos experiencias de quienes estuvieron en la inauguración de TVES, a diferencia de nosotros, que seguimos los hechos desde nuestra casa, junto con dos guionistas que trabajaron en una de esas primeras Producciones Nacionales Independientes que saldrían ese mismo lunes 28, en la noche. Uno de los testigos presenciales de ese ‘momento de gloria’, como bien lo definió, fue el analista de medios Alberto Aranguibel, Constituyente electo el pasado 30 de julio, y que en columna publicada en el diario Últimas Noticias ese mismo año 2007, narró:

“La ansiedad era el factor predominante en la imponente sala Ríos Reina del Teatro Teresa Carreño, que en aquel momento se transformaba, mediante el maravilloso prodigio de la alegría colectiva, en sede majestuosa de la venezolanidad que allí se reunía para recibir, con un sentimiento común de dignidad y de soberanía conquistada, el albor de una nueva y promisoria era para nuestra maltrecha cultura nacional… En el ambiente flotaba la certidumbre de la trascendencia, de momento excepcional de la historia, pero nadie (ni los productores tras bambalinas) tenía exacta noción del devenir de las cosas en los minutos que bordearían la medianoche… A última hora, lo atípico del asunto descontroló totalmente la asignación de los puestos y desbocó en una irreverente saludadera entre ministros de civil, artistas, cineastas, intelectuales, estudiantes y gente del común, en una mezcolanza desconcertante que alteraba los sentidos… Finalmente, a las doce en punto, la nefasta señal de RCTV calló para siempre y el público, en el más emotivo y glorioso momento de nuestra historia reciente, entonó espontáneo, de pie y a una sola voz, el himno nacional”.

Por primera vez el país seguía la última transmisión de un canal que había decidido despedirse, y el inicio de una señal que no era parte de la típica sucesión comercial, sino de la soberanía que Venezuela conquistó, sobre un grupo que usaba el espectro de todas y todos, para sus ambiciones personales.

Era obvio que no sería fácil para TVES iniciar este camino, no solo le tocaba sustituir a una señal que monopolizó (junto con Venevisión), la forma de ver televisión por más de cincuenta años, con altos (y lógicos) niveles de sintonía, cobertura nacional, e incluso con el amor de un pueblo, más por los talentos que en esa pantalla desfilaron, que por los intereses políticos de los dueños de aquella empresa. Además, TVES debía lograr una nueva televisión, con caras nuevas, contenidos nuevos, y directivos con mucha lucha profesional, periodística, política, pero poca experiencia gerencial, sin contar la polarización de una decisión de esta naturaleza, no solo única en lo histórico, sino aprovechada por los políticos de la irresponsable oposición venezolana, copartícipes del odio y la división entre los habitantes de este país, quienes tuvieron por varios meses a una parte de Venezuela, literalmente, odiando lo nuevo, sin conocerlo.

TVES recibió el rechazo del sector al que RCTV llenó de odio, pero hoy forma parte de la cotidianidad, llegando a toda Venezuela con altos niveles de sintonía, adoptando formatos de la vieja televisión, pero sin perder la diversidad que lo ha caracterizado desde 2007.

Incluso, con casi una década en el aireTVES unió al pasado con el presente, recibiendo en los lugares más altos, en su directiva, a talento de RCTV que estuvo en contra de la medida del gobierno de Hugo Chávez, como Winston Vallenilla, imagen del antiguo ‘canal 2’ que cambió de opinión cuando, al decidir no participar en las tarimas de los partidos políticos aliados a RCTV, comenzó, primero, a perder espacio en el otro canal privado que lo recibió (Venevisión), y luego, a recibir el odio que se acrecentó cuando anunció su apoyo al presidente Chávez, y luego al presidente Maduro, apoyo que incluso lo llevó a postularse como alcalde del municipio Baruta, en su mayoría de capas medias, secuestradas por políticos que solo buscan el poder en Miraflores. Esa campaña electoral, de paso, le permitió a Vallenilla revelar, con su propio ejemplo, la realidad que han vivido las y los trabajadores de la TV en 50 años de vieja televisión.

Y TVES llega a sus primeros 10 años en el aire derribando todos los pronósticos televisivos, de los mismos que nunca han acertado en lo político. Nuevamente el diario El Nacional mentiría, prometiendo que TVES ‘duraría mientras le gustara a Chávez’. De ese ‘titular’, típico de quienes hablan de improvisación donde no la hay, han pasado 10 años, y hoy TVES no solo forma parte de la televisión de Venezuela, sino que ha logrado audiencia y sintonía, incluso internacional.

Nuevos trabajos permitirán analizar en profundidad el proceso histórico vivido por el nuevo ‘canal 2’, pero recordando aquel ‘¡Venezuela, qué bien TVES!’ que cerró el discurso inaugural de Lil Rodríguez, primera presidenta de la Televisora Venezolana Social, aquella noche del 27 para el 28 de mayo de 2007, podemos decir que, aún falta para que Venezuela se vea totalmente bien, pero, al menos en la historia de la televisión, se ve mucho mejor.

Ennio Di Marcantonio

Ennio Di Marcantonio

Caracas, 38 años. Periodista, Licenciado en Comunicación Social, UCV, 2005. Trabajo de grado, '50 años de programación televisiva en Venezuela, estudio comparativo de la programación de la televisión venezolana'. Músico (escuela Pedro Nolasco Colón, 2000 - 2007). Productor, conductor y periodista del programa LA DESCARGA, transmitido por RNV Activa, más de 10 años llevando lo mejor del metal nacional e internacional, ahora los lunes y los jueves, de 10 a 12 de la medianoche. Columnista del Correo del Orinoco, sección 'La canalla mediática' (columna semanal sobre historia y actualidad de la televisión en Venezuela, premio Aníbal Nazoa, otorgado por el Movimiento Periodismo Necesario, 2014, premio Guillermo García Ponce, otorgado por el Consejo Legislativo del Municipio Bolivariano Libertador (Caracas, 2014). Columnista de la página web 'desdelaplaza.com' ('Crónicas Hertizianas' – Historia y aportes para la televisión en Venezuela)