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Historias de la Mafia

En la mafia representada en el cine, existe un código implícito, unos principios básicos inviolables: debes ser leal, hacer lo que dices, cumplir lo que prometes, ceñirte a la palabra empeñada.

Aunque no deja de ser contradictorio que hombres que viven infringiendo la ley posean, al menos sus homólogos cinematográficos, una moral estricta, donde cualquier traición se paga con la vida.

Si eres “de la familia” no puedes traicionarla, si hacemos un negocio y te comprometiste debes cumplir. En un mundo donde no puedes respaldarte en abogados y leyes (ya que estás fuera de la ley) lo único realmente importante es el compromiso basado en lo que dices.

En las historias de mafiosos subyace la reflexión sobre la lealtad a la palabra empeñada y a los afectos. La coherencia entre lo que se dice y se hace, la fidelidad a los compromisos establecidos con otros, eso que tan poca importancia parece tener para muchos en nuestros tiempos en lo nimio y en lo importante. Todos estamos cansados de lidiar con gente que dice y no cumple, personas que hablan “porque tienen boca” como dicen en Perú.

Dejando de lado la sordidez del mundo del crimen, utópicamente, los mafiosos manejan un código ético envidiable. Claro que, como en la vida, los relatos de la mafia están llenos también de traidores y desleales. Es el contraste natural, nadie aprecia más la lealtad que aquel que ha sido traicionado.

“Donnie Brasco” (1997) cumplió 20 años este 2017 y aunque es una cinta considerada de culto, quizás es un poco menos conocida que  “El Padrino” (1972) o “Buenos muchachos”  (1990), filmes clásicos sobre la vida de los mafiosos y sus actividades.

Al Pacino, quien ha sido el mafioso cinematográfico por excelencia desde los comienzos de su carrera, es “El Zurdo”, mientras que Johnny Depp  es Joe Pistone (Donnie Brasco) en esta película  basada en una historia real y dirigida por  Mike Newell, el mismo de la catastrófica “Amor en los tiempos del Cólera” (2007).

Joseph Dominick Pistone, alias Donnie Brasco, fue un agente secreto del FBI que estuvo trabajando infiltrado en una familia criminal de Nueva York. En el filme, Donnie se gana la amistad de “El Zurdo” un mafioso de poca monta, que no ha podido escalar posiciones dentro de “la familia”, pero que le sirve de enlace para desde adentro recaudar pruebas de las actividades ilegales que estos realizan.

Al ganarse la confianza de “El Zurdo”, Donnie inicia una relación que lo hará dudar de las razones que lo llevaron a aceptar ese trabajo. Surge entre ellos una forma de identificación, de simpatía.

Pistone, el Donnie Brasco real, relata su experiencia en el libro “My undercover Life in The Mafia de 1987”.

Este filme, que estos días cumple 20 años de haber sido estrenado, trae consigo una visión particular sobre las conexiones humanas,  a fin de cuentas, pueden surgir en las circunstancias más inesperadas.

@luisauguetol